Cinco acciones para comprar que están muy baratas

Cuando una persona comienza a invertir, los ratios financieros son algunos de los primeros puntos en los que se incursiona dentro de su entrenamiento. No obstante, hay que empezar por lo básico, es decir, qué es una acción y cómo se determina su precio, entre otros puntos. Una vez superado el paso de la introducción conceptual, se va hacia algunos términos un tanto más complejos, como ratio precio-ganancias o retorno sobre patrimonio, entre otros tantos ratios que utilizan los analistas a la hora de calcular el potencial de rendimiento de una empresa.

En los primeros pasos de la capacitación, por lo general se le recomienda al inversor basarse en ratios más fáciles de comprender y calcular, como el de precio/ganancias, que surge dividir el precio del papel por la ganancia por acción del último año. El resultado de éste es equivalente a la cantidad de años que el inversor necesita para cubrir su apuesta, siempre y cuando la empresa mantenga el mismo ritmo de ganancias anuales. Respecto al ROE o retorno sobre patrimonio, se obtiene de dividir las utilidades de la compañía por el patrimonio neto de la compañía, que es el capital de los accionistas de la misma. Esto sirve para medir la eficiencia de la empresa a la hora de hacer inversiones utilizando el dinero del capital accionario.

Eugene Fama y Kenneth French, dos leyendas del mercado de capitales, decían que ellos utilizaban cualquier ratio, ya que, según su opinión, usar uno sólo no interesaba. Decían que cada ratio financiero servía para medir un determinado fundamental de la acción y que no había uno que fuera mejor que otro.

Saliendo del ratio precio/ganancias

Gray y Vogel, otras dos figuras representativas del mercado, no coinciden con Fama y French. Luego de haber estudiado durante 40 años la conducta de los mercados, llegaron a la conclusión de que hay un ratio que roza con lo infalible, ya que sostienen que es la forma más acertada de calcular el valor de una acción. Hablan del ratio generado de dividir el total del enterprise value (valor de activos más pasivos de una empresa) por el EBITDA, o ganancias antes de impuestos, depreciaciones, intereses y amortizaciones. En el análisis de los dos expertos estadounidenses, se llegó al dato de que las acciones que daban un entreprise value/EBITDA bajo, dieron un 17% de retorno ese año, mientras que las de un bajo ratio precio/ganancias y bajo ratio precio/valor libro, otorgaron 15,2% y 15%.

No obstante, el EBITDA es una métrica que hay que analizar cuidadosamente dependiendo del contexto. En la década de los 90, cuando estaba en auge la burbuja puntocom, el EBITDA de estas empresas estaba por las nubes. Esto atraía una manada de inversores hambrientos de rentabilidad, pero lo que no sabían es que en cierta manera estaban comprando un espejismo. Sin embargo, en un contexto estable y de bonanza, el EBITDA es una medida interesante para usar, ya que ayuda a medir también en cierta manera los flujos de caja de la firma, algo de gran interés para el inversor.

Cinco inversiones para apostar

Luego de mencionar el ratio enterprise value/EBITDA, que según los expertos es el más acertado, le acercamos cinco compañías que presentan prospectos atractivos si se los mide a partir de esta métrica.

Chevron: 3 veces (el valor total de la firma equivale apenas a tres veces el actual EBITDA)

Cisco: 4,2 veces

ExxonMobil: 4,4 veces

Hewlett Packard: 4,4 veces

Intel: 5,2 veces

Para el que está buscando diversificar, quizás este plan no sea el más adecuado, debido a que son cinco empresas que se dividen en apenas dos sectores: petrolero y tecnológico. Otra cuestión a tener en cuenta es que tanto HP como Cisco han tenido algunos problemas a lo largo de 2011 que impactaron en el precio de sus papeles. No obstante, para el que apuesta a una recuperación de éstas, es una gran alternativa. Respecto a Intel, los fabricantes de microprocesadores pagan un grueso dividendo de 0,84 dólares por acción, que equivalen a un dividend yield de 3,10%.

Un poco de análisis fundamental para traer cinco papeles que podrían llegar a andar bien en el futuro.

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