Sobre la decadencia del imperio americano

Recuerdo hace ya varios años haber visto La decadencia del imperio americano, la primera parte de la trilogía sobre la condición humana del canadiense Denys Arcand. Yo aún estaba en el secundario y la película ya tenía una década. No sobresale ninguna historia en particular, siendo una especie de paneo voyerista en una serie de diálogos a primera vista intrascendentes me pareció, digamos, inquietante. 

De aquella película me acordé hace un par de semanas cuando, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Malba, vi la exposición Bye Bye American Pie donde, a través de fotografías, pinturas e instalaciones se recopila a una serie de artistas que durante los últimos 40 años vienen plasmando su visión de por qué Estados Unidos ya no es lo que era y el sueño americano no es más que un recuerdo. Muchos trabajos se hacían al mismo tiempo que Arcand filmaba su película, y creo que a los curadores tal vez se les escapó hacer, cuando menos, una mención. 

Recordé tanto la película como la exposición cuando este fin de semana leí una interesante crítica sobre el nuevo libro de Edward Luce, Time To Start Thinking: America and the Spectre of Decline (Es Hora de Empezar a Pensar: Estados Unidos y el Espectro del Declive). 

Luce es el jefe de la oficina en Washington del Financial Times, un hombre que conoce a fondo los vericuetos del poder en una de las ciudades del planeta donde ese poder está más concentrado que en ningún otro lugar. Antes cumplió el mismo cargo en la oficina del sudeste asiático, con sede en Nueva Delhi. Es un tipo que sabe de lo que habla. Estudió ciencias políticas, filosofía, economía y periodismo. Fue corresponsal y entre 1999 y 2001 trabajó escribiendo los discursos del entonces secretario del Tesoro de Bill Clinton, Larry Summers.

Bueno, el libro ha sido muy bien recibido por la crítica y, hasta que podamos contar con él, los invito a revisar algunos comentarios. A pesar de no ser la primera persona en aludir a la naturaleza o la extensión de los problemas que está enfrentando Estados Unidos, Walter Ellis de The Daily Telegraph dice que “su argumento es convincente, persuasivo y está escrito con estilo”. 

El libro delinea dos grandes temas, que en el fondo son preocupaciones. La primera es “la educación y el letargo de una clase trabajadora desmoralizada y sin preparación. La otra es lo que se conoce como la división 1%/99%”, haciendo alusión al 1% de la población que controla casi un cuarto de la economía, un tema que fue puesto a la luz por el movimiento Occupy Wall Street. La educación pública está cayendo y la movilidad social ha colapsado, plantea Luce, problemas que atribuye principalmente a la dirigencia política. “Parece que han olvidado por qué fueron electos”, dice. 

El debate acerca de si los días de Estados Unidos como única superpotencia mundial están contados es aparentemente interminable. Pero el “muy documentado” libro de Luce, según dice Bernd Debusmann en Reuters, expone argumentos tan convincentes que aquellos que dudan de si el país está en decadencia están teniendo “una postura intelectual de avestruz”, escondiendo la cabeza para no ver el problema. 

La “fuente de la literatura decadentista” no muestra señales de aminorar su chorro, dice The Economist. Aun así, “aquellos que prefieren ver el vaso medio lleno pueden encontrar fundamentos para ser optimistas”. Con una clase trabajadora joven, muy buenas universidades y grandes reservas de gas natural, Estados Unidos “todavía cuenta con razones para esperar un futuro mejor, sin importar quién gane las elecciones”. 

Aun así, un cambio es inevitable, señala John Gray en The Guardian. Aunque “es poco probable que China reemplace a Estados Unidos como potencia mundial líder”, el crecimiento gradual de otras naciones implica que “seguramente la posición económica relativa del país va a entrar en decadencia”. Según Gray, quienes ven esto como “una elección” en vez de como un hecho, “están cerrados” a la realidad. El verdadero problema es “cómo se va a ajustar Estados Unidos a un descenso que no se puede parar de la primacía”. 

La conclusión más importante es que este libro es un llamado a pensar. Dicen los comentaristas, tal vez la debilidad más grande de los Estados Unidos sea la insistencia inflexible de que pueden desafiar al curso normal de la historia y seguir así para siempre.

Dos palabras sobre Denys Arcand…

No, no estaba siendo el mayor de los descolgados al comienzo de esta nota. Volviendo a La decadencia del imperio americano, ahora en relación al libro del que estaba hablando, el círculo de Arcand va un poco cerrando con las otras dos partes de la trilogía, Las invasiones bárbaras, de 2003, y La edad de la inocencia, de 2007.

“El tema es la naturaleza humana”, dirá alguno. “¿Qué tiene en realidad esto que ver con la economía o la política?”. Pero, digo yo, ¿no es el ser humano la base de cualquier entramado social, político y económico? Y, en ese sentido, ¿no es la decadencia de un sistema social el reflejo de la decadencia de todas las conductas privadas de los seres sociales que lo componen? También podría verse desde el lado contrario, aduciendo que en realidad las conductas decadentistas de los miembros de una sociedad son el reflejo de la corrupción y podredumbre de los sistemas políticos y económicos, y de los órdenes sociales en que están insertos.

En ese sentido, los diálogos entre las cuatro parejas que componen la historia lo que en realidad hace es prefigurar un cambio de costumbres que, para bien o para mal, son una marca del fin de la hegemonía de Estados Unidos como la principal potencia del globo. 

A estar atentos con esto. 

Felipe.

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