Rusia, la era del deshielo: Oportunidades de inversión en la tierra de los zares

Guillermina Simonetta

Luego de haber sido electo con un 63,60% de votos a favor, decir que Rusia tiene un “nuevo” Presidente electo puede que a algunos les parezca una contradicción. A pesar de que quien actualmente ejerce el cargo es Dimitri Medvedev, Putin, como Primer Ministro, nunca ha estado  lejos del poder. Fue Presidente interino cuando Boris Yeltsin –el primer Mandatario tras la disolución dela Unión Soviética-abandonó su cargo en 1999 y ganó las elecciones en el año 2000 con el 52,94% del electorado a favor, renovando la confianza de su pueblo en 2004 cuando arrasó con el 71,31% en el escrutinio. Como no podía ir por un tercer mandato consecutivo, llamó a Medvedev para el cargo, pero sin renunciar a su influencia en el Kremlin. Entonces, a pesar de que la figura de Putin representa la más pura continuidad en el Gobierno ruso, deberá enfrentar desafíos cruciales para sustentar su legitimidad y poder repetir el último ciclo de influjo de capitales hacia Rusia.

En cuanto al panorama para la economía rusa, esta nueva elección de Putin delinea un panorama con algunos matices un tanto diferentes.

La macro de un gigante

Por un lado, desde el punto de vista fiscal se otorgaron incrementos sustanciales de pensiones y salarios en la etapa preelectoral, aumentando el gasto público en forma vertical durante los dos últimos años. De todos modos, en un contexto donde el nivel de deuda del país aún está entre los más bajos a nivel mundial, lo que dejaría margen para que el creciente peso fiscal no genere un factor crítico de corto plazo, sí es crucial el monitoreo de esta variable en una tendencia de mediano-largo plazo.

Por otro lado, reformas aún latentes en el esquema de seguridad social (entre las que se incluyen un aumento de la edad de retiro común a una población con signos de envejecimiento en su pirámide) y del esquema de subsidios a la energía podrían también aliviar el peso fiscal a la vez que dejen un marco macroeconómico más atractivo para los inversores. Pero también un aumento impulsivo en los precios del gas natural tendería a impactar en el consumo y en la producción industrial que venían siendo subsidiados durante las dos últimas décadas, generando ruidos internos. Asimismo, el incremento de riesgos en el balance fiscal podría abrir la puerta a que Rusia continúe con la privatización de viejas empresas aún en propiedad del Estado.

Este nuevo mandato de Putin afronta también las consecuencias de la crisis europea y, en el corto plazo, el consenso del mercado espera una moderación en las tasas de crecimiento para 2012, ya que el gasto público no podrá mantener el estímulo al consumo de estos últimos dos años, que fue el principal impulsor del crecimiento en 2011, con un incremento del 6% anual. Además, se sentirá el impacto de menores exportaciones a Europa y es probable que se evidencien presiones inflacionarias que dejen a la política monetaria con escaso margen de acción. Esto, sobre todo considerando que las tasas de interés se encuentran en niveles bajos para el país y que el banco central ha comprometido un esquema de metas de inflación explícitas en un rango de entre 5% y 6% para 2012 y de entre 4,5% y 5,5% para 2013, un esquema que representa un desafío en la antesala de la eliminación de subsidios a la energía y con presiones alcistas en el precio de los alimentos.

En relación al impacto de la crisis europea, Rusia queda menos expuesta que otros países más pequeños de la región, ya que desde el punto de vista de su sistema financiero la participación de capital europeo en su banca es menor, lo que deja al país algo más aislado de las medidas regulatorias sobre la banca europea y la consecuente menor disponibilidad de capital para inversiones foráneas.

El poder de Putin en los gobiernos previos se ha basado en dos pilares. El primero es que, a pesar del desprecio de su Gobierno por los derechos humanos y la tolerancia de una marcada cleptocracia en su entorno, Putin mantenía una fuerte legitimidad a raíz de sus altos índices de popularidad, priorizándose el liderazgo fuerte a una democracia real. El otro pilar, y que podemos también considerar como causa parcial del anterior, es que, gracias a los altos precios del petróleo fue capaz de garantizar un aumento constante de los niveles de vida para los rusos. En el periodo de Putin, los salarios se incrementaron doce veces medidos en dólares y la tasa de inflación bajó de 85% a casi 5%, transformándose el mayor poder de compra en su mejor arma política.

En este sentido es importante el monitoreo de las variables fiscales y de las reformas pendientes pero, sobre todo, tener muy presente que la suerte de Rusia se encuentra estrechamente vinculada a la cotización del petróleo en el corto y mediano plazo, y en este sentido, los remanentes de la crisis europea o el inicio de la recuperación impactarán en la economía rusa a través del canal de precios de petróleo y gas. Europa consume alrededor de 30% de las exportaciones rusas de gas y crudo, y tanto a nivel macro como a nivel bursátil queda establecida una alta correlación y dependencia rusa de los precios del oro negro.

El incremento del gasto público en Rusia ha elevado los riesgos que pueden derivarse de la volatilidad en los precios de los commodities. En 2007, para mantener el balance fiscal era suficiente que el crudo Brent se sostuviera arriba de US$ 65 el barril, pero para que eso se consiga hoy es necesario que se ubique en torno a los US$ 117. Esto implica que el déficit fiscal se incrementaría a entre 1,5% y 2% del PBI ruso.

Actualmente en torno a los US$ 120 el barril, es posible observar una continuidad de subas en la cotización del Brent. Utilizando análisis técnico, en un esquema de ondas de Elliott incluso se avalaría una continuidad del rally alcista hacia entre US$ 140 y US$ 160 el barril.

Invertir en Rusia

Mientras que los altos precios del crudo en la actualidad sustentan un escenario positivo sobre las acciones rusas, los frentes de resistencia que podría enfrentar el nuevo Gobierno de Putin podrían imprimirle al mercado accionario una mayor volatilidad que en los años previos. De hecho, el mercado ruso de valores es …

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