Los inversores estadounidenses apuntan a bonos emergentes

Las grandes firmas de los mercados emergentes están necesitando más dinero y, para conseguirlo, se volvieron a aquellos que más capital tienen: los inversores.

Esto parecería explicar por qué las empresas de los países en vías de desarrollo están acumulando deudas con los inversores de Estados Unidos a un ritmo récord. Estas firmas han emitido la cifra récord de US$ 75 mil millones en bonos en el primer trimestre de 2012, lo que implica un crecimiento interanual de 40%, según dieron a conocer los datos de la firma de investigación Dealogic.

Esta nueva demanda por dinero por parte de las empresas de los mercados desarrollados, le da a los inversionistas estadounidenses la posibilidad de obtener rendimientos significativamente más altos que los brindados por los bonos emitidos en su propio país. Para que se dé una idea, el pago del JP Morgan Corporate Emerging Market Bond Index Broad Diversified, que tiene un promedio de BBB de calificación crediticia, actualmente rinde un promedio de 5,6% (1,1 puntos porcentuales por encima de los bonos corporativos de las empresas estadounidenses).

Es por eso que no es de extrañar que muchos fondos de inversión estén diversificando su portfolio hacia estos instrumentos de inversión. Tal es el caso del fondo Payden High Income fund (PYHRX) que recientemente aumentó la asignación que el fondo destinaba a las deudas corporativas de mercados emergentes a un 5%, número que en agosto del año pasado sólo llegaba al 1%. De la misma manera, Meg McClellan, jefe de renta fija de JP Morgan Private Bank, está incorporando bonos corporativos de países emergentes.

Una cosa sobe los bonos corporativos de los países emergentes parecería estar volviendo locos a los inversores: los altos rendimientos que ofrecen. Aún así, algunos analistas piensan que estos rendimientos no podrán mantenerse tan altos para siempre. Pero esto aún parecería no importarle demasiado a los ahorristas, quienes han invertido US$ 14 mil millones en fondos de bonos de mercados emergentes en el primer trimestre de 2012, el mayor número desde el tercer trimestre de 2010, según el Fondo de seguimiento EPFR Global.

Vale aclarar que los pagos de los bonos de los mercados emergentes son más altos que los de los desarrollados por alguna razón: los inversores están tomando más riesgo cuando eligen un bono de Rusia, por ejemplo, que cuando compran los bonos emitidos por una compañía de Estados Unidos, donde las reglas y prácticas contables se consideran mucho más fuertes. Además –dice Blaise Antin, director gerente de la TCW Emerging Grupo de Mercados- debido a que el mercado de deuda corporativa de mercados emergentes sólo ha comenzado hace unos años, los inversores tienen una historia corta para evaluar el rendimiento de dichos bonos en comparación con sus homólogos de Estados Unidos.

Aún así, muchos asesores financieros afirman que los riesgos por correr podrían valer la pena dado los altos rendimientos que estos bonos dan. Más, teniendo en cuenta que los países en desarrollo prevén una expansión de 5,75% para 2013, casi cuatro veces el crecimiento proyectado para las economías desarrolladas, según información brindada por el Fondo Monetario Internacional.

Ahora, para los inversores de los países en desarrollo, como Argentina, el acceso a estos bonos es mucho más simple que para los inversores estadounidenses. Al estar insertos en estos mercados, con una cuenta en una sociedad de Bolsa basta para poder acceder a estos instrumentos.

Las grandes firmas de los mercados emergentes están necesitando más dinero y, para conseguirlo, se volvieron a aquellos que más capital tienen: los inversores.

Esto parecería explicar por qué las empresas de los países en vías de desarrollo están acumulando deudas con los inversores de Estados Unidos a un ritmo récord. Estas firmas han emitido la cifra récord de US$ 75 mil millones en bonos en el primer trimestre de 2012, lo que implica un crecimiento interanual de 40%, según dieron a conocer los datos de la firma de investigación Dealogic.

Esta nueva demanda por dinero por parte de las empresas de los mercados desarrollados, le da a los inversionistas estadounidenses la posibilidad de obtener rendimientos significativamente más altos que los brindados por los bonos emitidos en su propio país. Para que se dé una idea, el pago del JP Morgan Corporate Emerging Market Bond Index Broad Diversified, que tiene un promedio de BBB de calificación crediticia, actualmente rinde un promedio de 5,6% (1,1 puntos porcentuales por encima de los bonos corporativos de las empresas estadounidenses).

Es por eso que no es de extrañar que muchos fondos de inversión estén diversificando su portfolio hacia estos instrumentos de inversión. Tal es el caso del fondo Payden High Income fund (PYHRX) que recientemente aumentó la asignación que el fondo destinaba a las deudas corporativas de mercados emergentes a un 5%, número que en agosto del año pasado sólo llegaba al 1%. De la misma manera, Meg McClellan, jefe de renta fija de JP Morgan Private Bank, está incorporando bonos corporativos de países emergentes.

Una cosa sobe los bonos corporativos de los países emergentes parecería estar volviendo locos a los inversores: los altos rendimientos que ofrecen. Aún así, algunos analistas piensan que estos rendimientos no podrán mantenerse tan altos para siempre. Pero esto aún parecería no importarle demasiado a los ahorristas, quienes han invertido US$ 14 mil millones en fondos de bonos de mercados emergentes en el primer trimestre de 2012, el mayor número desde el tercer trimestre de 2010, según el Fondo de seguimiento EPFR Global.

Vale aclarar que los pagos de los bonos de los mercados emergentes son más altos que los de los desarrollados por alguna razón: los inversores están tomando más riesgo cuando eligen un bono de Rusia, por ejemplo, que cuando compran los bonos emitidos por una compañía de Estados Unidos, donde las reglas y prácticas contables se consideran mucho más fuertes. Además –dice Blaise Antin, director gerente de la TCW Emerging Grupo de Mercados- debido a que el mercado de deuda corporativa de mercados emergentes sólo ha comenzado hace unos años, los inversores tienen una historia corta para evaluar el rendimiento de dichos bonos en comparación con sus homólogos de Estados Unidos.

Aún así, muchos asesores financieros afirman que los riesgos por correr podrían valer la pena dado los altos rendimientos que estos bonos dan. Más, teniendo en cuenta que los países en desarrollo prevén una expansión de 5,75% para 2013, casi cuatro veces el crecimiento proyectado para las economías desarrolladas, según información brindada por el Fondo Monetario Internacional.

Ahora, para los inversores de los países en desarrollo, como Argentina, el acceso a estos bonos es mucho más simple que para los inversores estadounidenses. Al estar insertos en estos mercados, con una cuenta en una sociedad de Bolsa basta para poder acceder a estos instrumentos.

 

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