Inversores verdes: ¿Es posible un capitalismo sustentable?

Iván Ruiz

Pese a que durante la última década se evidenció un mayor compromiso con el medioambiente, la responsabilidad social todavía no enciende entre quienes llevan la voz cantante en las grandes empresas. De qué se trata “el nuevo paradigma” para hacer negocios y cómo los inversores pueden aprovechar las nuevas tendencias.

Un mundo sustentable es posible. Y depende, en buena medida, de lo que hagan las grandes empresas. Procesos productivos certificados, energías limpias, exhaustivos análisis químicos y estrictos controles a los proveedores. Eso son algunos de los desafíos que se presentan para las compañías más importantes del globo.

Pero no se trata sólo de una cuestión ambientalista. La tendencia a una responsabilidad social empresaria que impulsan algunos ejecutivos fomenta una rentabilidad a largo plazo con compromiso con la comunidad y el medioambiente, pero sin dejar de hacer negocios. Esto nos plantea la pregunta de si es posible un capitalismo sustentable y si, en este sentido, es posible adelantarse como inversores a las nuevas tendencias.

Los especialistas consultados por InversorGlobal coincidieron en que el concepto de desarrollo sustentable registró importantes avances durante la última década, aunque admitieron que todavía falta decisión empresarial para invertir en un concepto de marca a largo plazo que incluya, además, la responsabilidad social.

Aunque la industria petrolera y minera está bajo permanente observación por los permanentes conflictos ecológicos que enfrentan, también la industria textil, las curtiembres y las tecnológicas, entre otras, son observadas con detenimiento. Los accidentes y catástrofes naturales que provocaron algunas de estas firmas significaron un gran aprendizaje para los ejecutivos sobre las serias consecuencias económicas y de prestigio que puede ocasionar la falta de políticas sobre este tema.

Un punto en el que coinciden todos los especialistas es que entre los ejecutivos ya no se discute la necesidad de generar procesos sustentables, aunque no todos lo aplican las políticas necesarias para asegurar este tipo de actividades. Ana Estenssoro, directora dela Escuelade Negocios Inclusivos dela Universidad TorcuatoDi Tella, plantea un objetivo más ambicioso: cambiar el paradigma de las empresas para que las empresas incluyan otros puntos más allá de la máxima rentabilidad.

“Hay que salir de la ganancia a corto plazo y mirar más adelante. Van a sobrevivir aquellas empresas que conjuguen el interés por el negocio, por la calidad de sus procesos productivos, por su propia gente y también por la comunidad”, dice.

La docente desmitifica el concepto de que la inversión en desarrollo sustentable no sea productiva para la firma. “Cuando uno gana muchísimo dinero, en algún punto se pierde. La responsabilidad social empresaria no va a cambiar los índices de pobreza ni el impacto global, pero vamos a tener empresas más sanas que minimicen su huella en el medioambiente”. 

Algunos ejemplos

Patagonia, Natura, Unilever y LAN fueron algunos de los ejemplos citados de compañías con compromiso y mirada a largo plazo. Destacaron la voluntad de cambio en sus procesos, con la consecuente mejora en la calidad de la materia que utilizan para realizar sus productos.

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