El precio del petróleo y su relación con los Gobiernos

Una mirada más de cerca a los subsidios que los Gobiernos otorgan a las empresas petroleras, puede revelar, según cuenta Aimee Duffy de The Motley Fool, que éstas son culpables de los altos precios del petróleo.

Llámense subsidios, exenciones tributarias o créditos, la pregunta no es acerca de la semántica, sino que apunta a evaluar si una de las industrias más rentables del mundo necesita de beneficios de los Gobiernos.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que en 2010, los Gobiernos de todo el mundo gastaron US$ 409 mil millones subsidiando recursos no renovables. En 2009, esa cifra era de US$ 300 mil millones. Son estos subsidios por parte de los Gobiernos lo que conducen al consumo masivo, según explica Duffy. La creciente demanda hace subir el precio del petróleo, y aunque podemos estar eternamente debatiendo la teoría del pico del petróleo, el commodity está demostrando ser más difícil de alcanzar y más caro de producir.

Es este mismo alto precio del petróleo, sin embargo, es también lo que termina por volver a llenar los bolsillos del Gobierno, permitiéndole a las administraciones mantener los subsidios y financiar otras actividades no relacionadas con la energía. Arabia Saudita, por ejemplo, necesita que el precio del petróleo que se ubique por encima de US$ 90 para financiar el aumento de su gasto social en un momento en que protestas y malestares sacuden a gran parte del mundo árabe.

Además, los Gobiernos extranjeros no sólo subsidian fuertemente la industria petrolera y de gas, sino que generalmente también son dueños de las compañías petroleras. Por eso utilizan su poder de influencia sobre sus ciudadanos.

Para que se entienda mejor el conflicto por el cual está atravesando el petróleo, echemos un vistazo a un Gobierno dueño de una gran empresa petrolera: Venezuela.

Los nobles comienzos de Venezuela

Venezuela atravesó todo un proceso de nacionalización de su compañía petrolera, Petróleos de Venezuela (PDVSA), en la década de 1970. Durante un tiempo las cosas fueron bien. Con un mínimo de interferencia del Gobierno, PDVSA fue una de las mejores empresas petroleras estatales, produciendo –con un tercio del personal- tanto petróleo como la estatal mexicana, Pemex.

En la década de 1990, la compañía petrolera decidió aumentar la producción a 6,5 ​​millones de barriles por día. Al aumentar su propia producción, PDVSA estableció las bases para un futuro exitoso.

Sin embargo, todo aquello comenzó a desmoronarse alrededor de 1998. PDVSA solicitó permiso del Gobierno para aumentar las inversiones en la producción. El Gobierno dijo que no y rápidamente recortó el presupuesto de la empresa petrolera con el objetivo de ganar adeptos en las próximas elecciones. La producción había llegado a 2,9 millones de barriles por día, pero rápidamente se cayó y no ha regresado a ese nivel desde entonces.

Cuando Hugo Chávez llegó al poder un año más tarde, recortó el presupuesto de la compañía aún más por lo que comenzaron las huelgas y los trabajadores dejaron de trabajar por casi dos meses. Además, Chávez hizo una fuerte reestructuración en la plantilla de empleados.

Hoy en día PDSVA se conoce no por su eficiencia sino por el deterioro de sus operaciones, por la relación íntima con el Gobierno y un por nivel de producción que está a cientos de miles de barriles por debajo de lo que producían hace catorce años.

Hasta aquí, hablamos de los efectos en la oferta. Ahora pasemos a analizar la demanda.

Como es común en muchos países con compañías petroleras de propiedad estatal, el Gobierno venezolano subsidia la gasolina –a una tasa del 90%. El problema inmediato es que esto genera un impulso muy grande en la demanda.

Esto sumando a que, muy a menudo, los programas de subsidios mantienen la producción hacia abajo y elevan el consumo. De esta manera, esta bestia de dos cabezas causa estragos en los precios de la energía en todo el mundo.

Según Duffy, los Gobierno deberían poner también énfasis en disminuir la demanda de la demanda y el aumento de ahorro de energía. Según él, sólo de esta manera se podrá reducir la dependencia al petróleo.

Un commodity, que por ahora aún parece ser una buena inversión

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