Ante la incertidumbre, bancos centrales optan por el oro

Los coletazos de la crisis inmobiliaria que se dieron en 2007 en los Estados Unidos tienen aún sus efectos nocivos. Cuando el epicentro de la crisis era la principal economía del mundo, muchos analistas pusieron en duda el reinado del dólar como principal moneda internacional.

Luego, con el devenir de la crisis económica en la Unión Europea, el euro sufrió una corrección en su paridad contra el dólar ante los temores de que grandes economías del Viejo Continente provoquen una crisis sistémica en el bloque económico.

El consenso se encuentra hasta el momento tratando de proyectar cuál será la reserva de valor que surja en medio de esta crisis de confianza generalizada.

Existe un gran número de analistas que apuntan a la moneda china, el yuan, como uno de los principales activos emergentes que ganará protagonismo en los próximos años a nivel mundial. Sin embargo, la penetración de la moneda china en el mundo todavía es muy débil, a excepción de las relaciones comerciales entre los países del continente asiático.

En medio de este revuelo, los bancos centrales del mundo han intensificado un proceso que comenzó en 2008 y que no se ha detenido a lo largo de estos últimos años: la compra de oro.

Según el informa del Fondo Monetario Internacional, el Banco Central de México fue uno de los que más oro atesoró según el último relevamiento anual, con un incremento de 16,81 toneladas para sus arcas, hasta las 122,58 toneladas en total.

Por su parte, su par de Rusia sumó 16,55 toneladas, llegando a un total de 895,75 toneladas, mientras la autoridad monetaria en Kazajistán elevó sus reservas de oro en 4,3 toneladas a 96,16 toneladas totales.

En Argentina, el banco central también mostró una mayor acumulación del metal precioso y compró 7 toneladas de oro en el último año, totalizando 61,74 toneladas entre sus reservas internacionales.

El oro ha mostrado una tendencia bajista en los últimos seis meses luego de alcanzar su pico histórico en términos nominales en septiembre último, cerca de los US$ 2.000 la onza.

Para el pequeño inversor, una exposición de entre el 10% y el 20% en el metal amarillo para su cartera de inversiones no sería una idea descabellada, sobre todo considerando la gran emisión de dólares y euros que tuvo lugar en el mundo y que, finalmente, terminará impulsando la inflación global cuando se acentúe la recuperación económica.

Una manera de poder incursionar en oro, es a través del ETF GLD, que replica el precio del oro. 

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