Inflación en la Argentina: de eso no se habla

Fueron 23.280 palabras utilizadas en 3 horas y 17 minutos. Sin embargo, pese a la extensión del discurso de la Presidenta Cristina Fernández en la apertura de las sesiones legislativas, en ningún momento se hizo alusión a uno de los problemas más importantes que sufre la Argentina desde el año 2007 a la fecha. Es más, ni siquiera se nombró la palabra.

Por más de que se trate de ocultar, manipular y hasta desinformar, existe. Estamos hablando de la inflación, un mal que amenaza no sólo el poder adquisitivo de los ingresos de los argentinos, sino también el valor de los ahorros de los inversores.

Desde hace cinco años, el inversor argentino no sólo se está enfrentando a la limitación de las alternativas de inversión que ofrece el pequeño mercado de capitales local sino que a esto se le debe adicionar el problema de sufrir una inflación mayor a dos dígitos, una de las tres más altas del mundo.

Algo que había empezado por febrero de 2007 y que parecía circunstancial, como fue la intervención del INDEC, fue una práctica que llegó para quedarse y profundizarse. No sólo se avanzó sobre la medición de la inflación, sino también sobre otras variables económicas claves.

En la actualidad, ningún agente económico clave en la Argentina considera a las variables del INDEC para tomar decisiones, ya sea de inversión, de consumo o de ahorro.

Las repercusiones negativas sobre el comportamiento oficial no solamente trascienden en el ámbito interno, sino también fronteras afuera.

El Fondo Monetario Internacional ha venido advirtiendo reiteradamente a las autoridades argentinas sobre la necesidad de sincerar las estadísticas económicas, especialmente las vinculadas con el nivel de precios al consumidor.

Al reclamo del FMI se le ha adicionado recientemente el pedido del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), un permanente prestamista para la Argentina en materia de proyectos para el desarrollo social, y medios como la revista inglesa The Economist ya han dicho que no usan las variables oficiales para sus notas y reportajes.

Según el director del organismo para la Argentina, Eugenio Diaz Bonilla, “existe un conflicto a resolver alrededor de las estadísticas inflacionarias, ya que esa controversia tiene muchos costos políticos, económicos e institucionales”.

Y vaya si tuvo efectos económicos para los ahorristas. A tal punto fue la magnitud del daño,  que en la actualidad los bonos ajustados por CER han caído en una trampa por la falta de credibilidad, generando pérdidas muy grandes en el portafolio de los ahorristas.

En definitiva, nada nuevo en esta Argentina que vivimos, aunque siempre es positivo hacer un raconto de lo que no está bien, para ver si en algún momento se puede corregir.

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