¿Estados Unidos todavía depende de Medio Oriente?

Adam Jourdan, MoneyWeek

¿Cuál es la novedad?

Mediante la explotación de sus vastas reservas de shale gas (así también como de otros combustibles alternativos como biocombustibles, petróleos no convencionales y una creciente eficiencia energética), Estados Unidos podría llegar a ser completamente autosuficiente en términos de energía para 2030. Esto lo prevé el informe Energy Outlook 2030 de Bitrish Petroleum. No es la primera vez que se emite tal predicción. Daily Telegraph escribió que “dentro de aproximadamente cinco años, los Estados Unidos estará bien encaminado hacia la autosuficiencia energética y de combustible”. El mismo mes, The New York Times informó que el país “podría tener ahora los recursos para reducir su medio siglo de dependencia de Medio Oriente”.

¿Es posible la autosuficiencia de Estados Unidos?

La respuesta corta es: tal vez, en teoría por lo menos. El interés para aumentar la producción de energía nacional está puesto en el shale gas. Nuevos avances en la fracturación hidráulica o fracking han abierto enormes nuevos yacimientos de gas natural. Efectivamente, Estados Unidos ya produce más combustible del que consume y superó a Rusia como mayor productor de gas en 2009. Lo que Estados Unidos debería tratar realmente es el tema de las importaciones de petróleo crudo. El país importó alrededor de nueve millones de barriles diarios (bpd) y produjo alrededor de 5,7 millones de bpd, lo cual deja una diferencia importante para cubrir. El petróleo no convencional y los biocombustibles representan dos áreas potenciales de crecimiento. En 2010, se produjeron 114 mil bpd más de crudo y el Gobierno está impulsando el desarrollo de los biocombustibles (ver recuadro). El shale oil también podría despegar siguiendo los pasos de su gas “hermano”. Bloomberg cita cálculos estimados en tres millones de bpd para 2025 (cinco veces los niveles de producción actuales).

¿Cuáles son los obstáculos?

Los críticos argumentan que el petróleo y el gas shale son lentos y difíciles de extraer del suelo. El analista del sector de energía, Gregor Macdonald, dice que “una técnica como esta, aunque reproducible y repetible, no cambiará el hecho de que recursos no convencionales nuevos son desarrollados y producen petróleo a un ritmo mucho más lento”. En la Cumbre de Recursos Energéticos de América del Norte, en enero, Arthur Berman de Labyrinth Consulting argumentó que el creciente apoyo al shale gas está basado en una percepción errónea de que “podemos producir más petróleo y gas shale que lo que produjimos con mejores reservas durante el último siglo”. Existen preocupaciones sobre que el fracking está dañando el medio ambiente. En Francia, existe una moratoria en práctica y los expertos están cada vez más seguros de que el shale gas es el responsable de una oleada de pequeños terremotos los Estados Unidos el Reino Unido, según la publicaciónTechnology Review del MIT. John Kemp agregó en Reuters que incluso si funciona, simplemente no existe suficiente shale oil en Estados Unidos “para eliminar la necesidad de importaciones en un futuro cercano”.

¿Cuál es el resultado posible?

El petróleo es una de las razones por las cuales hablar de autosuficiencia parece prematuro. Aunque las grandes reservas de shale gas podrían ayudar a que Estados Unidos sea un país exportador neto de gas (e incluso darle un “superávit” en el balance general de energía), este suministro no será capaz de reemplazar al petróleo de la misma forma. Los biocombustibles podrían, pero deben hacerse más competitivos en cuanto al precio. De cualquier manera, la autosuficiencia total no tendría sentido para Estados Unidos. No está en interés del país excluirse de los mercados mundiales de energía. ¿Por qué acabar con nuestros propios suministros cuando se puede comprar afuera, dejando reservas de sobra en casa para un día lluvioso? Aun así, la retórica de la independencia del petróleo es atractiva políticamente y, sin duda, Estados Unidos querrá producir más de su propio petróleo y gas nacional para reducir la exposición a amenazas energéticas provenientes del volátil Medio Oriente. Sin embargo, es poco probable cortar completamente los lazos con los importadores.

¿Qué puede significar esto para los inversores?

Como ocurre con cualquier gran cambio, y la independencia energética sería uno enorme para los mercados mundiales energéticos, habría ganadores y perdedores …

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