El riesgo de invertir en bonos soberanos

Si hablamos de bonos de deuda soberana, seguro lo primero que a uno se le viene a la cabeza son países que hoy en día son polos opuestos del mercado: la siempre confiable letra estadounidense y, por otro lado, el bono griego que, aunque se llame con otro nombre, estaría entrando en default.

Invertir en bonos soberanos siempre ha sido, y ha vuelto a serlo, una aventura para el inversor. Las tasas bajas que han impuesto tanto Europa como Estados Unidos para estimular sus respectivas economías han hecho bajar considerablemente los rendimientos de algunos bonos. Es así que ante este panorama los inversores buscan instrumentos que les brinden mejores oportunidades. Sumado a esto, los desarreglos políticos en ambos polos económicos hacen que los ahorristas tampoco puedan confiar en la seguridad de las deudas soberanas.

No podemos olvidarnos del sinfín de arreglos que hubo últimamente. Esta cuestión ha traído una serie de dolores de cabeza para las potencias económicas; la necesidad de aire para algunos sistemas financieros como el de Grecia o Portugal derivó en mucho dinero prestado, pero que todavía está poco claro si podrá ser devuelto.

Es por eso que la pregunta es si invertir en bonos soberanos vale la pena. La historia es sabia y muestra que a lo largo del tiempo, los desarreglos políticos y, consecuentemente, los vaivenes financieros, han hecho caer varios países en default.

En ese sentido, a continuación le esbozamos algunos de los riesgos que usted afrontaría si se decide por invertir en deuda soberana.

Riego de la tasa de interés: Sepa que la tasa de interés de su bono y el precio se mueven de manera inversamente proporcional. Es un riesgo típico de los activos de renta fija, pero en el caso de los países, una tasa o rendimiento alto denota poca confianza del mercado con respecto a ese país.

Riesgo político: En este caso, se requiere un análisis exhaustivo del proceso político que se está llevando a cabo en un determinado país y cómo éste puede afectar a su sistema financiero. Entre otras cosas, se deben analizar temas como la estabilidad del Gobierno, la fortaleza de la oposición, la influencia de un posible cambio de régimen político en la economía, el rol de la religión, la fuerza de los sindicatos y de que están exentas las principales industrias. Para saber más sobre este tema lo invitamos a leer El costo oculto detrás de las malas inversiones: un análisis sobre riesgo geopolítico.

Riesgo económico: Debe ver que tan solvente es la caja de un Gobierno para poder afrontar su deuda externa, analizar el nivel de ingreso actual en moneda extranjera, quiénes son los acreedores y el uso de los recursos naturales. Analice su política monetaria y las tasas históricas de inflación y desempleo.

Riesgo de tipo de cambio: Dependiendo de la divisa en la que el inversor coloque su capital habrá una distinta volatilidad en caso de fluctuaciones en el mercado cambiario. Esto dependerá del papel del Gobierno, es decir, si es excesivamente intervencionista o si apuesta a una flotación administrada.

Riesgo de default o reestructuración: No es muy diferente a cuando una persona no paga sus servicios en tiempo y forma y consecuentemente le cortan la luz, el gas y el teléfono. En este caso un país, ante la imposibilidad de afrontar su deuda, se declara en cesación de pagos para avanzar en una reestructuración. Esto instantáneamente baja la calificación crediticia de un país y aumenta la desconfianza por parte de los inversores. Ante estos escenarios existen los CDS –credit default swaps– que son seguros contra cesación de pagos de un país. No obstante, algunos usan este instrumento financiero para especular contra la caída de determinadas naciones.

Si quiere saber de un hombre que está utilizando este instrumento para apostar al apocalipsis de Grecia, lo invitamos a leer el perfil de marzo de la revista InversorGlobal, J. Kyle Bass, el hombre que vendió al mundo.

En fin, los inversores deben centrarse, en caso de querer invertir en bonos, en países con economías sólidas y con buenos prospectos de crecimiento.

 

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