El impacto de las crisis financieras en las mujeres

Las crisis financieras afectan a todos, pero éstas podrían tener un impacto particularmente pronunciado en el mundo femenino. En Estados Unidos, una mujer con la misma preparación, trabajando las mismas horas y ocupando el mismo puesto que un hombre gana, en promedio, sólo un 77% de lo que los gana un hombre. Además, el censo de Estados Unidos de 2010 reveló que las mujeres que están por debajo de la línea de pobreza superan a la cantidad de hombres por 4 millones.

El impacto

A comienzos de la crisis financiera global, muchos dijeron que los hombres estaban perdiendo más empleos que las mujeres, al menos en países como los Estados Unidos, donde las industrias más afectadas fueron la construcción y las manufacturas. Sin embargo, el Pew Research Center informó que desde el año 2009 las mujeres están perdiendo empleos a un ritmo más rápido y, además, tienen menos éxito en la búsqueda de nuevas posiciones. Esto responde, en parte, a que los puestos de trabajo en sectores como los servicios de enseñanza y la salud se redujeron por los recortes presupuestarios. A pesar de que los empleos en algunos sectores parecen estar regresando, las medidas de austeridad parecerían están golpeando más fuerte a las mujeres.

Oportunidades perdidas

Incluso para las mujeres que tienen acceso a más oportunidades, las situaciones financieras parecen, ahora, mucho más precarias. Kathryn Garrison, una asesora de Moss Adams Wealth Advisors, ha visto grandes diferencias en la forma en que sus clientas están manejando los tiempos difíciles: “la volatilidad del mercado de 2011 puso nerviosa a poca gente y las mujeres parecen estar más interesada​s, ahora, en pagar las deudas y comenzar a ahorrar”.

La crisis financiera mundial está llevando tanto a las mujeres como a los Gobiernos a tomar medidas financieras conservadores. Eso significa que las mujeres pueden pasar por alto las oportunidades, desde la educación a la inversión, por temor de que se agoten los fondos de emergencia. También significa que hay menos dinero disponible en los presupuestos gubernamentales para programas que trabajan para reducir la pobreza y sus impactos.

La crisis financiera ya ha tenido un impacto duradero en las oportunidades disponibles para las mujeres. Para saber cómo continuará esta situación, habrá que esperar qué medidas toman los Gobiernos. Si éstos siguen buscando formas de equilibrar sus presupuestos,  podría ser probable que para muchas mujeres sea difícil mejorar su situación financiera.

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