Diez secretos de los e-books

Si bien en países desarrollados se ha asentado la cultura de los e-books o libros digitales, en Argentina todavía es difícil encontrar mucha gente que apuesta a los textos digitales. Pese a eso, para aquellos que están planeando hacerlo, Kelli Grant de SmartMoney publicó una nota muy interesante acerca de diez cosas que no dicen acerca de los e-books, pero sería importante tener en mente.

Los e-books no se reproducen en cualquier tablet

Una mujer tiene una tablet de Sony que cambia por la Kindle Touch de Amazon. Pensando que los e-books son reproducibles en cualquier plataforma, compra muy felizmente su tableta de la empresa de Jeff Bezos. Lo que no sabía era que los libros que había comprado antes a través de Sony son reproducibles solamente en la tablet japonesa.

La mujer, claro, está enojada: “¡no sé por porqué no puedo quedarme mis libros, yo los compré!”. La respuesta de los vendedores de e-books: “nosotros no vendemos libros, sino el acceso a ellos”.

Puede estar comprando material de mala calidad

Las plataformas para subir e-books a Internet son de muy fácil uso. Esta libertad ha fomentado a gran escala la piratería de libros digitales.

Las promociones y los regalos son engañosos

Los e-books permiten una mayor flexibilidad a la hora de subir y bajar los precios porque no se está vendiendo algo tangible que demande la modificación en un inventario. Es así que lo que lo único que necesitan es cambiar el precio en el sistema. Esto significa que los precios pueden modificarse sin previo aviso luego de una oferta de “75% off”.

No hay diferencia de precios entre digital e impreso

Las versiones electrónicas de un libro impreso solían ser más baratas por no tener costos de producción, como sí los tienen los escritos. No obstante, hay casos en donde esto no es así.Tal es el caso de la novela de J.D. Robb’s, Celebrity in Death. Este libro costaba en iTunes 14,99 dólares mientras que en las góndolas de Wal-Mart se vendía a 15,92 dólares.

Mire la cuenta de su smartphone

Además de las tablets, hay gente que tiende a leer e-books en su teléfono inteligente. Lo que no saben es que solamente por bajarlo se gasta 1 MB, sumado a lo que se gasta cada vez que uno selecciona un libro de su biblioteca virtual o cuando cambia de hoja. Es por eso que la recomendación es que, siempre que utilice su smartphone para leer libros electrónicos, hágalo a través de Wi-Fi.

Pedir libros prestados, se complica

No existen aplicaciones que permitan al usuario pedir prestados algunos libros sin pagar un centavo y es por eso que muchas personas terminan acudiendo al viejo sistema de concurrir a la biblioteca a tomar algunos textos para llevarse al hogar.

No hay apoyo de las grandes editoriales

Los autores que publican los libros por sí mismos –sin el apoyo de una editorial- son resistidos por los oferentes del servicio de e-books. Estos aducen a que para poder publicar un texto en Internet debe estar avalado y publicado por una editorial grande. No obstante hay un serio problema: estas empresas no son muy confiadas de los libros electrónicos y tienden a rechazar muchos proyectos.

Su presencia está destruyendo las librerías

En Estados Unidos, por ejemplo, el 29% de la población tiene una o más tablets para leer libros electrónicos, por lo que la industria editorial, si bien aún no está acabada, de a poco se va desplazando al ámbito digital. Para que se dé una idea, Barnes & Nobles ha tenido una suba de 38% en la venta de e-books, mientras que la de libros físicos trepó apenas 4,2%.

Los costos extras de los adornos

Apple anunció que trabajará junto a editoriales para ofrecer e-books multimedia. Esto significa que a los libros electrónicos se le agregarían contenidos de video, música y hasta animaciones en 3D, lo que costaría algunos dólares más comprarlos.

El encanto de comprar a tan sólo un click

La facilidad de tener al alcance de la mano la posibilidad de comprar no es algo tan positivo. Hay gente que compra uno, compra dos, compra tres y cuando se da cuenta, esos tres clicks le costaron 100 dólares. 

Nadie duda de las facilidades que nos ofrece la tecnología, pero a estar atentos porque este mundo también tiene su lado negativo. Será cuestión de estar informado y saber cómo maximizar las ventajas y minimizar las desventajas.

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