China ya no es lo que era

Hace algunas semanas el primer ministro de China, Wen Jiabao, anunció que el objetivo del Gobierno para el crecimiento económico del país en 2012 era de 7,5%. Es la primera vez, desde 2004, que el objetivo está por debajo de 8%. Aunque es probable que el crecimiento verdadero del PBI esté por encima de los ocho puntos, tal como durante la última década es probable que haya estado encima de los diez, de todos modos el pronóstico es a la baja respecto del ritmo anterior es real. 

Uno de los motivos que explica el objetivo de crecimiento más bajo y que es mencionado por muchos analistas, es que China está “lista para aceptar un recorte en su potencial tasa de crecimiento”, escribe en un informe el analista Lu Ting, de Bank of America. A medida que China reduce su brecha tecnológica con economías más avanzadas, y madura, el crecimiento más lento es inevitable, plantea. Y parte del proceso de maduración implicará una inclinación por el consumo y los servicios nacionales, dejando de lado a la inversión y a las exportaciones manufacturadas. El consumo privado comprende sólo un tercio del PBI, comparado con el más de 60% en economías desarrolladas. 

“China ha estado hablando de esto por años. Ahora tiene que demostrarlo con hechos”, plantea Mark Williams, de Capital Economics. Según escribe, la tarea se está tornando más urgente ya que los mercados exportadores claves de China -Estados Unidos, Japón y Europa- están lidiando ahora con la resaca de la explosión de las burbujas crediticias. 

Uno de los desafíos que enfrenta la economía china es poder generar las instancias para que la nueva clase media vuelque una proporción cada vez mayor de su ahorro en consumo, dinamizando la economía interna. Es problema es, según escribe Bob Davis en The Wall Street Journal, que “la oposición proveniente de las industrias estatales y de los gobiernos provinciales, que se benefician con el sistema actual, ha frustrado el cambio”.

Por ahora el Gobierno chino ya ha dicho que crecerán menos de lo que venían logrando hasta ahora. La pregunta es si éste será el momento para reformar su enorme economía interna. Y si todo esto es por propia iniciativa. “Este mediocre escenario económico global está listo para disminuir el crecimiento chino, pero el Gobierno chino quiere hacer que cada disminución parezca ser parte de un plan maestro propio”, escribe escéptico Leo Lewis en The Times. “El crecimiento puede estar disminuyendo más de lo que ellos querían”, agrega Keith Bradsher en The New York Times, y Money Week agrega que es poco probable que China pueda evitar un aterrizaje duro luego de su propia burbuja inmobiliaria y crediticia.

Saludos, 

Felipe.

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