Se ajusta el cerrojo y los inversores quedan más atrapados

A medida que la economía se desacelera y los recursos se van haciendo cada vez más escasos, el Gobierno intensifica sus controles sobre el mercado cambiario en la Argentina, mostrando una marcada preocupación sobre la disponibilidad de dólares en el sistema financiero.

La preocupación parecería estar poco justificada si tomamos como referencia las reservas internacionales que posee el Banco Central de la República Argentina, las cuales alcanzaron los US$ 47.169 millones al 12 de marzo, según los datos de la propia entidad.

Si bien es cierto que hace doce meses atrás las reservas del BCRA se encontraban US$ 52.352 millones, un 11,9% más que el stock actual, también es una realidad que el Gobierno ha utilizado las mismas durante todo el año pasado para afrontar los pagos de la deuda pública.

Sin embargo, las reservas de libre disponibilidad se han agotado y eso llevó a la actual administración a imponer férreos controles sobre la adquisición de moneda extranjera por parte de personas y empresas.

A las medidas ya conocidas, la resolución N° 5.294 que la autoridad monetaria dio a conocer ayer, aplica restricciones para adquirir moneda extranjera en el exterior con tarjeta de débito. Anteriormente, uno con su cuenta en pesos podía extraer divisas en el exterior directamente sin controles intermedios.

A partir del 3 de abril, la persona deberá abrir una cuenta en dólares en un banco local, fondear la misma con dólares que compre en la Argentina (previa autorización de la AFIP), para luego retirar los dólares en el extranjero.

Implicancias para el inversor

Las mayores restricciones al mercado cambiario limita el menú de oportunidades para los inversores que desean expandir su frontera de inversiones más allá de la Argentina.

Las limitaciones para adquirir moneda extranjera o bien transferirla al exterior es un impedimento bastante importante para quienes desean operar en otros mercados bursátiles que no sean los del mercado local.

Asimismo, en los últimos meses, y a raíz de estas trabas aplicadas, se observa que muchos ahorristas e inversores están comprando masivamente bonos soberanos argentinos denominados en dólares como un camino para hacerse de la moneda estadounidense cuando los títulos pagan en sus vencimientos.

Recordemos que aquel que compra en el mercado local un bono argentino denominado en dólares lo hace a través de pesos argentinos y cuando el bono paga el inversor recibe dólares. Esto produce un movimiento artificial de compra de bonos soberanos que no están avalados por la mayor credibilidad que inspira el Gobierno sino que se trata de uno de los únicos canales abiertos para acceder a la divisa sin pasar por el filtro de la AFIP.

Así, una vez más, el mercado de capitales local queda desvirtuado por políticas oficiales que poco aportan a generar un mayor clima de certeza.

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