YPF: ¿Oportunidad de compra o puerta de salida?

Desde que el Gobierno denunció a las cinco petroleras más importantes de la Argentina por un presunto acuerdo para vender gasoil más barato, los ataques sobre estas compañías en general y sobre YPF, en particular, no han cesado.

El descontento del Gobierno con la petrolera de capitales españoles y argentinos, YPF, es tal que se rumoreó con fuerza una posible estatización de la empresa y obligó al presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau, a adelantar su viaje a la Argentina y entrevistarse con Cristina Fernández de Kirchner para desalentar cualquier medida tendiente a avanzar con una idea estatizadora.

En el mercado bursátil persiste el miedo y los riesgos se mantienen a flor de piel. Tal es así que las acciones de YPF mostraron un retroceso de 16,6% la semana pasada y acumulan en el año una caída de 8,7%, aún cuando el índice Merval muestra una mejora de 14,1% en el mismo período.

Si bien puede ser demasiada agresiva la estrategia de una eventual nacionalización, en el mercado no descartan ninguna medida. En este sentido, el fin de semana continuaron los ataques hacia la petrolera. El ministro de Planificación, Julio De Vido, señaló que YPF debe invertir todo lo que sea necesario para impulsar la producción local y disminuir el déficit energético que muestra el país y que afecta negativamente la balanza comercial argentina.

La gran incógnita es si esta caída en el precio de las acciones de YPF implica una oportunidad para los inversores o es tan solo el comienzo de algo peor.

Según los grandes bancos que tienen contacto con los directivos de la empresa, la actual caída representa una oportunidad ya que consideran que el Gobierno no avanzará en esta medida tan drástica. Sin embargo, la suerte no está echada ni mucho menos y la cautela debe primar ante estas situaciones.

Lo que está claro es que la ofensiva oficial repercutirá en los negocios de la petrolera, sobre todo en su política de dividendos, la cual ha sido uno de los principales incentivos para posicionarse en la acción durante los últimos años. Seguramente veremos alguna restricción futura en la distribución de dividendos ya que el Gobierno controlará más de cerca el envío de los mismos a su casa matriz en el exterior.

De corto plazo, se abre un compás de espera. De tranquilizarse los ánimos, podría ser una buena oportunidad de compra, aunque nadie se anima a arriesgar con exactitud qué es lo que finalmente vaya a ocurrir.

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