Mercados de frontera, ¿riesgo o suicidio?

Ignacio Olivera Doll

Muchos fondos internacionales salieron en el último tiempo a recomendar posicionarse en activos de países pequeños, poco explorados por los mercados globales pero con altos rendimientos y buenos precios de las materias primas que ellos producen. Qué dicen los analistas y cómo se puede apostar por ellos.

Se comportaron históricamente con extraña independencia frente al mundo desarrollado. Y fueron vistos desde siempre como las apuestas más exóticas del planeta bursátil, propias de ese costado audaz y riesgoso al que nunca dejan de darle vuelo los operadores. Ahora pretenden tentar, por primera vez, como un atractivo “refugio” en lo que promete otro difícil año de la crisis global. O una última esperanza frente a aquellas numerosas perspectivas pesimistas que ya tejen los analistas sobre los países centrales para los próximos meses.

Los mercados de frontera, incluidos en los diversos índices que elaboran las calificadoras de riesgo y los grandes bancos de inversión, son aquellas plazas de menor volumen de negocios que cuentan con pocas empresas, escasa regulación y bajos niveles de inversión extranjera. Se presentan como opciones de negocio con buenos retornos, pero con alto riesgo, que los brokers ofrecen para diversificar la cartera de los inversores. Tienen la particularidad de ser tan desprolijos como impredecibles. Siguen claramente rumbos distintos: pueden dispararse en un día negro o desplomarse cuando todo es euforia. Sus fundamentos y sus drivers son diferentes y por eso sus comportamientos también lo son.

Todo esto explica que, en los últimos meses, muchos de ellos hayan empezado a ser recomendados por algunos gurúes como un potencial refugio para los tiempos difíciles que vienen. Fue el caso de Mark Mobius, jefe de inversiones en economías emergentes de Templeton. A mediados de enero el inversor adelantó que en 2012 su fondo se posicionaría en mercados de frontera como Argentina (está considerada en esta categoría desde 2009) y Kazajistán –específicamente en bancos e hidrocarburos.  “Argentina está bien arriba. Número uno. Luego Nigeria, Vietnam, Kazajistán y Kenia”, se animó a decir.

El gran potencial que hoy seduce a los inversores en este grupo de países es la fortaleza que aún mantienen las materias primas que producen. Una ruta que esperan, incluso, que continúe firme en los próximos meses si el dólar prolonga su devaluación y China sostiene un crecimiento –menor, pero nada despreciable- de 7% u 8%, según está proyectado.

El estatus de frontera es comúnmente definido como “mercados emergentes pequeños y menos líquidos”, adonde sólo se aventuran aquellos inversores que tienen un sano apetito para el riesgo. “Son como los ‘emergentes de los emergentes’”, dicen en Merrill Lynch. “Están en la frontera, porque conforman un nuevo grupo de mercados que hasta ahora no estaba tan explorado por la comunidad internacional. Y tienen como atractivo los altos retornos y una correlación muy baja con los mercados desarrollados”.

Definiendo fronteras

El inversor que desea apostar al éxito de estos mercados de debe hacerlo hoy mediante el ETF que sigue el índice de referencia que elabora Morgan Stanley, el MSCI Frontier Markets (MXFM), a través de una sociedad de Bolsa y teniendo la titularidad de una cuenta en el exterior. También están el Guggenheim Frontier Markets (FRN), de acciones de compañías preferentemente sudamericanas, o el PowerShares MENA Frontier Countries (PMNA), con posiciones en Medio Oriente y el norte de África.

Aún así, los expertos prefieren poner reparos al momento de hacer recomendaciones. “Va a ser un año difícil para estos países”, empieza por advertir, en diálogo con InversorGlobal, el analista de BCP Securities en Nueva York, Walter Molano. “La atención va estar puesta en los mercados más sólidos, que son los emergentes y los europeos”, agrega.

Molano considera que los activos de las naciones centrales y en vías de desarrollo se desplomaron a tal punto que hoy mismo ya lucen tan ambiciosos como atractivos para la inversión. “Las cosas están tan baratas en estos que no hay necesidad de buscar mejores rendimientos en mercados tan exóticos. Uno puede ir a Brasil y encontrar bonos que rinden 11% o 12% y que son bastante sólidos; o a México, y ver títulos corporativos de firmas con buena trayectoria y que tienen un horizonte largo; o a España, y encontrar títulos que rinden 6% con una duration de tres años. ¿Para qué buscar en África o países que no se conocen bien y con mercados poco profundos? ¿Para conseguir rendimientos que quizá puedan ser más altos pero no justifican el riesgo?”, se pregunta el analista de BCP Securities.

Argentina fue separada del índice de referencia de los emergentes en junio de 2009 tras una ronda de reuniones que el bando de inversión Morgan Stanley llevó adelante periódicamente, durante un año, con altos hombres de negocios a nivel global en un intento por encontrar una definición más justa sobre sus índices (ver recuadro). El país quedó, desde entonces, en la categoría que hoy está integrada también por Ecuador, Jamaica, Ucrania, Nigeria, Costa de Marfil, Kazajstán, Vietnam, Chipre, Estonia, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Ghana.

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