Los bancos argentinos, ¿siguen latiendo o necesitarán by-pass?

Joaquín Rodríguez Olivo 

De la euforia a la decepción. Este fue el camino recorrido por las acciones de los bancos argentinos entre 2010 y 2011, en un contexto de mercados financieros convulsionados por factores externos e internos. Veamos con qué perspectivas podemos encontrarnos en este desafiante 2012.

El inversor individual argentino debe reinventarse permanentemente para adaptarse a los continuos cambios de escenarios a nivel local e internacional. Una clara muestra de los desafíos a los que debe enfrentarse fue la debacle del índice Merval durante 2011, mostrando una caída de 35,4% en dólares, siendo una de las Bolsas de peor performance anual a pesar de que la economía argentina mostraba signos de fuerte expansión.

Más enigmático y paradójico fue el rendimiento de las acciones de los seis bancos argentinos que cotizan en el mercado de capitales local, que pasaron de estrellas en 2010 a estrellados en 2011. Se trata de una caída vertiginosa que llegó a compararse con la debacle de precios que se dio en 2008, cuando la crisis de hipotecas en Estados Unidos estaba teniendo lugar.

La magnitud de las caídas, lideradas por Banco Hipotecario (-53,9%) y seguidas por Grupo Financiero Galicia (-52,8%), Banco Macro (-51,5%), Banco Santander Rio (-49,9%), Banco Francés (-48,2%) y Banco Patagonia (-44,5%), obligó a los inversores a ajustarse fuertemente los cinturones para soportar las turbulencias de una montaña a punto de descarrilar.

Cotizaciones y fundamentos

El sector bancario argentino es el de mayor representatividad en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, pero su rol en la economía todavía está lejos de ser el necesario para mantener pujante el crecimiento económico a partir del financiamiento al sector privado.

A pesar de que la Argentina posee el nivel de intermediación financiera más bajo de la región respecto a su Producto Bruto Interno, con un 14% de participación en el total de la economía en 2010, los negocios principales de las entidades mostraron una firme expansión durante 2011.

De acuerdo a las últimas cifras disponibles del Banco Central de la República Argentina, en octubre de 2011 el financiamiento al sector privado se expandió a una tasa interanual de 52,5%, con una tasa de crecimiento más veloz en el financiamiento a empresas (+54%) por sobre el de las familias. De todos modos, el crédito al consumo privado continuó siendo la línea crediticia más dinámica del negocio bancario. Asimismo, la principal fuente de fondeo de las entidades fueron los depósitos bancarios, que se incrementaron un 32,5% interanual en el décimo mes del año.

Otro dato positivo es que, de acuerdo al informe mensual del BCRA, el ratio de irregularidad de las financiaciones al sector privado se mantuvo en un nivel muy bajo respecto al promedio histórico, alcanzando el 1,4% del total del stock. Asimismo, otro dato de fortaleza del sector está vinculado con la solvencia de las entidades, a partir de que el patrimonio neto total del sistema creció 3,7% mensual en octubre y un 22,7% interanual, siempre de acuerdo a las cifras oficiales.

En este escenario, la pregunta que se hace el inversor es cómo se justifica la estrepitosa caída del precio de las acciones bancarias en 2011. Algunas de las causas podrían ser:

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