El rial de Irán colapsa y nadie dice nada. Es que… ¿a quién le importa?

En un interesante análisis sobre las tensiones entre Estados Unidos e Irán, el periodista David Lee Smith, de Fool, armó un amplio y profundo panorama sobre la crisis actual. Habló del reciente embargo de la Unión Europea contra el petróleo iraní, de la conflictiva relación entre el Irán chiita y sus vecinos sunitas y las crecientes dificultades entre los líderes de Irán y de Turquía, entre otras cosas.

Con esta cantidad de problemas, la crisis es muy confusa. Otro de los aspectos que complica la situación y del que casi no se habla tiene que ver con el reciente colapso del rial, la moneda de Irán. La pregunta es por qué nadie gasta tinta en esto y, la verdad, si debería importarnos.

Divisas al piso

El colapso de una moneda suele ser un evento muy publicitado que generalmente tiene fuertes resonancias en los mercados bursátiles del mundo. La caída en dominó de las monedas del Sudeste Asiático que dio origen a la crisis homónima en 1997, hundió a los mercados, dando lugar a una de las mayores caídas históricas del Dow Jones. Otro ejemplo fue la devaluación de 1998 del rublo ruso o, más cercano a nosotros, la del real en 1999.

Aun así, nada de esto sucedió cuando el rial se desplomó a principios de este año. Algunos argumentan que esto fue así porque se trataba de algo que ya se daba por descontado debido a las sanciones aplicadas al país por parte de Estados Unidos y la Unión Europea para que abandone su programa de desarrollo nuclear.

Pero la pregunta es qué nos deja esto. Primero el colapso del rial es una muestra de la frágil vulnerabilidad de los tipos de cambio en economías excesivamente rentistas. Irán es una economía importante y perdió la mitad de su valor en sólo semanas, algo que probablemente se agudizará: en un país fuertemente dependiente de las importaciones, una baja en el volumen comercial de su moneda contra divisas internacionales más fuertes sólo puede agravar la situación. 

La magnitud del colapso queda demostrada con el siguiente cuadro, que ilustra la variación entre la tasa de cambio oficial, a la cual el banco central de Irán intercambia riales por dólares, y la tasa no oficial o “de mercado”, que se utiliza en el mercado abierto en Teherán. (Cualquier similitud, es sólo coincidencia.)

GRAFICO RIAL
Como se ve, cuando se produjeron las sanciones de parte de la Unión Europea y Estados Unidos, el rial “de mercado” inició un camino ascendente que dio un salto exponencial a principios de enero. 

Como es lógico, los importadores con riales necesitan dólares. Pero no hay. 

Así es como la presión sobre la oferta de riales está llevando a la moneda por el despeñadero. En octubre pasado se necesitaban 11.500 riales para comprar un dólar. Hoy se necesitan 23 mil.

Para los iraníes, sobre todo para los comerciantes, la situación es desastrosa. En una nota de The Wall Street Journal un importador de Teherán decía que “todo el mundo está en pánico” y una mujer, también comerciante, contaba que había tenido que despedir a varios trabajadores y recortar fuerte su producción en los últimos dos meses, reduciendo su poder adquisitivo en un 30%.

Todo esto podría indicar que se acerca una solución a la crisis, ya que el régimen iraní está siendo acorralado, ahora, por sus propios ciudadanos. Y no nos olvidemos de que todo esto cuenta con el condimento de que un conflicto mayor podría cerrar el Estrecho de Ormuz, que Irán comparte con Emiratos Árabes Unidos y por donde diariamente pasan 15,5 millones de barriles de petróleo, un 20% del crudo que, diariamente, se mueve por el mundo. 

Ya algunas empresas transportadoras de crudo, como Frontline y Nordic American Tankers, se han visto seriamente afectadas por esta situación. Luego del anuncio de sanciones en noviembre, sus acciones se dieron una zambullida de la que apenas están saliendo. Frontline ya reconoció que necesita emitir deuda para financiar sus operaciones. Lo mismo podría hacer Nordic American Tankers, quien hasta ahora sólo se limitó a emitir más acciones.

grafico frontline
Finalmente, y aquí está el fondo de la cuestión, es que todo lo anterior no son nada más que nuevos datos para pensar en un alza, moderada pero estable, en el precio del petróleo.

Saludos, 

Felipe.

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