El fado portugués da un tono nuevo a la balada europea

Sólo el año pasado Portugal recibió 78 mil millones de euros de ayuda. Para nada se trata de un vuelto, pero los 130 mil millones entregados a Grecia opacan cualquier cosa. Aunque la preocupación inmediata está en Grecia, las autoridades europeas no pueden dormirse y dejar de mirar a Portugal. Recientemente fue Standard & Poors (tras una baja previa de Moody’s el año pasado) la que calificó a la deuda soberana del país a nivel de “basura”. 

Esto es un doble golpe para los bonos. Porque muchos fondos de inversión, por mandato, no pueden invertir en instrumentos calificados tan pobremente. Esto impulsó una venta compulsiva de las notas, aumentando aún más el alza de los rendimientos y, con esto, el temor de los inversores. Un clásico círculo vicioso.

El problema parece ser que, como dice FxPro.com, los inversores “están convencidos de que, como Grecia, Portugal pronto tendrá que imponer un significativo recorte a los tenedores de bonos”. 

En simple, se teme por una quita. 

Portugal sufrió una erosión gradual de la competitividad en los años previos a la crisis, con los salarios aumentando y los precios de las exportaciones a Asia cayendo sostenidamente. Esta situación fue, de a poco, obstaculizando el crecimiento de su economía y el aumento de los ingresos fiscales, mientras que al mismo tiempo el gasto del Gobierno aumentaba ininterrumpidamente. Mercados laborales inflexibles y una elevada carga de deuda privada (de alrededor de tres veces el PBI, equivalente a US$ 160 mil millones en 2011) han jugado en contra de un resurgimiento del crecimiento en los últimos años. 

Desde la recesión de 2009, cuando el PBI portugués se contrajo 2,5%, los dos años siguientes la economía lusa siguió achicándose, con contracciones de 1,4% en 2010 y 1,5% en 2011. Y el desempleo no da tregua: actualmente se ubica en 13%, el tercero más alto -aunque aún a distancia- después de Grecia y España, ambos por encima del 20%. 

grafico Portugal

Ahora la preocupación es que la deuda pública está ya por encima del 105% del PIB (en 2007 equivalía a un 68%), camino de hacerse insostenible. En este entorno, parece poco probable que Portugal pueda reducir su déficit presupuestario mucho más, a pesar de las medidas de austeridad del primer ministro Pedro Passos Coelho. El nuevo Jefe de Estado, electo en junio del año pasado en reemplazo de José Sócrates como parte de una coalición de centroderecha, se ha comprometido firmemente a cumplir sin objeciones el plan de ajuste impuesto por Alemania y Francia, equivalente a 75 mil millones de euros (unos US$ 100 mil millones, el mismo volumen del default de Argentina en 2001). “Los portugueses saben que los sacrificios son el billete de salida de la crisis”, dijo Passos Coelho en una entrevista al diario español El País.

Pero el camino parece cuesta arriba.

La economía está “en un espiral descendente, como la que se ha visto en Grecia”, dice Kasia Zatorska del Lombard Street Research. El déficit y la enorme deuda están arruinando cualquier posibilidad de salida y la respuesta de seguir ajustando ya no parece ser una salida. Cada vez menos inversores creen que Portugal pueda crecer y salir de sus problemas y financiarse a sí mismo a través de los mercados. 

“Es probable que Portugal caiga en default en poco tiempo”, dice lacónico Capital Economics, con algunos analistas estimando desde ya una quita para los tenedores de bonos de al menos un tercio del monto adeudado.

Con Portugal dispuesto a seguir a Grecia en la restructuración de la deuda y los temores sobre problemas similares en España e Italia, la espada de Damocles se mantiene pendiendo, suavemente, sobre Europa y sus 27 cabezas.

Saludos, 

Felipe.

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