Atención, la “letra chica” también existe con los ETFs

Desde la crisis financiera de 2008, los entes reguladores de los mercados a nivel global han apuntado a tomar el toro por las astas para proteger a los inversores de las excesivas complejidades de ciertos productos financieros.

Es así que cuando de la esencia de los productos financieros se trata, es muy difícil trazar una línea que separe aquellos instrumentos que son no complejos y aquellos que están tejidos por una dificultad técnica mayor. Los primeros son aquellos que pueden ser vendidos al inversor individual en una operación común y corriente para que el mismo se encargue de su seguimiento. En la otra vereda, los instrumentos complejos se muestran como aquellos cuyos portadores necesitan de la asistencia de un especialista financiero o un determinado nivel de conocimiento previo para su comprensión.

A comienzos de febrero, el instituto regulador del mercado de capitales europeo lanzó un nuevo dictamen para la operación de ETFs. A diferencia de las instituciones madre de otros polos económicos, como Estados Unidos o Hong Kong, no hará diferencia entre ETFs que usan derivados  para replicar un índice –no tienen activos físicos y pueden usar apalancamiento- y aquellos que compran los activos subyacentes de un determinado índice de referencia.

Esto pondría en jaque las llamadas reglas UCITS (sigla en inglés para Undertakings for Collective Investment in Transferable Securities Directives, o Prerrogativas para Inversiones Colectivas en las Directivas de Valores Transferibles, un grupo de directivas de la Unión Europea diseñadas para permitir a esquemas de inversión colectiva operen libremente a través de la UE sobre la base de la simple autorización de un Estado miembro), ya que bajo esta normativa los fondos mutuos minoristas –incluyendo ETFs- estaban autorizados a usar derivados, con ciertos límites.

Sin embargo, hacer una distinción entre ETFs sintéticos, que son de carácter riesgoso, e ETFs físicos, que ofrecen mayor seguridad porque tienen activos físicos, no haría mucho sentido. Ambos instrumentos pueden usar técnicas complejas como swaps o préstamos de activos que pueden ampliar los retornos pero a la vez generan más riesgos.

Todas estas medidas deberían ayudar a estimular a los mercados financieros. Pero mientras el proceso esté en desarrollo, los inversores deberán hacer su tarea. Antes de firmar cualquier documento para operar con ETFs, debe leer con mucha cautela la letra chica para no estar comprando algo que quizás no sea lo que realmente esté buscando.

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