Tres inversiones en bancos que nunca antes conoció

Mientras que el índice del S&P 500 se mantuvo relativamente estable en 2011, el índice KBW, que incluye 24 bancos de Estados Unidos, bajó un 25%.

Terrible, dirá el lector. Pero atención, que esto no es una repetición de la crisis financiera en donde los bancos de Estados Unidos mostraron una fuerte descapitalización, generando una baja abrupta de sus cotizaciones. Esta vez, parte del problema es que, con todas las garantías requeridas para prevenir una repetición de lo que fue 2008, los bancos ya no pueden actuar de manera tan agresiva como lo hicieron en aquel momento y que, en buena parte, generaron la crisis.

Según los especialistas, los bancos hoy en día cuentan con mucha más capital que en 2008, pero el principal problema es, para los grandes jugadores, que el negocio ya no es tan redituable dados los altos niveles de restricciones que les han establecido. Aún así, parecería que el negocio sí lo es para bancos más pequeños.

En la era post-Lehman, quedaron básicamente tres tamaños de bancos: bancos de relevancia sistemática (SIFIs, o systemically important financial institutions, en inglés), otros grandes bancos y todo el resto

Los SIFIs son bancos demasiado grandes, al punto tal que no parecería estar dentro de sus posibilidades fracasar. Hay 29 bancos en todo el mundo que entran en esta categoría, de los cuales ocho están en Estados Unidos. Los miembros son determinados por el Consejo de Estabilidad Financiera, un comité de supervisión global creado en 2009 tras el destape de la crisis que aún sacude a los mercados.

Hoy en día se establecieron para los grandes bancos nuevas regulaciones, normas y requisitos de liquidez. Además, los bancos con activos de más de US$ 10 mil millones deben someterse a pruebas de stress (una prueba de solvencia ante posibles corridas) y aquellos con más de US$ 50 mil millones deben enfrentar un stress-testing externo.

Es así que las regulaciones pueden reprimir el retorno de las acciones de dos maneras. En primer lugar, el capital que está en las reservas no puede ser prestado o invertido para generar ganancias. En segundo lugar, los grandes bancos se enfrentarán a un examen en su intento de devolver efectivo a accionistas mediante dividendos y recompras de acciones.

Los grandes bancos se enfrentan, además, con otro problema. Los clientes están depositando mucho efectivo en cuentas de ahorro y en certificados de depósitos, pero la demanda de los préstamos ha sido muy débil. En el pasado, una gran red de bancos era necesaria para atraer a los depósitos. Pero hoy, argumentan los especialistas, eso implica gastos muy altos para las entidades.

Es así que ahora son los bancos pequeños, pero fuertes –con activos por debajo de US$ 10 mil millones- los que están en condiciones de ser los más buscados por los inversionistas.

Por ejemplo, si el índice KBW bajó un 25% en 2011, los bancos pequeños cayeron sólo 7%, una clara muestra de fortaleza relativa.

Es así que, para a aquellos inversores que quieren comprar acciones de bancos rentables, el equipo de analistas de Keefe Bruyette & Woods recomienda tres para este año: Bank of Marin Bancorp de California (BMRC), Bryn Mawr Bank de Pensilvania (BMTC) y CVB Financial de Ontario, Canadá (CVBF). Las altas tasas de retorno sobre sus activos sugieren que estos bancos están en posición de crecimiento.

Por su parte, el equipo de KBW aconseja cuatro bancos con altos niveles de exceso de capital: Columbia Banking System de Washington (COLB), F.N.B. de Hermitage (FNB), Pensilvania, People´s united Financial de Connecticut (PBCT) y, nuevamente, CVB Financial.

A quienes gusten los ETFs podrían considerar la cartera del PowerShares KBW Regional Banking Portfolio (KBWR), con un dividendo que ronda el 2%, a la par del promedio del mercado. Por otra parte, el SPDR S&P Regional Banking (KRE), tiene empresas con un valor de mercado promedio de US$ 2.700 millones. Por último, está el FBR Small Cap Financial Investor, un fondo mutuo de gestión activa, que rinde alrededor de 6% anual, el doble del S&P 500 el año pasado.

En resumidas cuentas: no hay que dejarse llevar por el tamaño y el dinero que manejan las empresas. Siempre hay otros factores a los cuales hay que estar atentos antes de decidir el destino de nuestros ahorros.

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