Sale con Fritas, o cómo ahorrar en nuestros hábitos de consumo

Claudio Cardani. Consultor Independiente de PF Asociados. Ex Director de Accenture

Estamos de vacaciones, y es tiempo de dejar de lado, al menos por un rato, las preocupaciones. Por eso le propongo un recreo, una pausa, un “multiple choice” para ayudarlo a descubrir en qué grado de la escala de consumo usted se encuentra.

Es muy fácil y sólo debe responder una pregunta:

¿Cuánto vale el kilo de pollo?

  • La Mascota ($0/kg). Mi abuela nació en 1915. En esa época los chicos jugaban con los pollitos al igual que hoy jugamos con el perro, hasta que un día había sopa y como todavía no se habían inventado los calditos de gallina… Imagine lo que significa esta situación hoy en día: Juancito llega de la colonia y pregunta “¿dónde está Manchita?”. Usted le contesta: “en la empanada…”. Por ahorrarse $15 va a pagar 10 años de terapia. Vayamos a la siguiente categoría.
  • El Cadáver ($15/kg).  Mi mamá compraba el pollo entero (costumbre que existe aún hoy).  No es que yo sea impresionable, pero esto de transformar la heladera en una morgue es algo fuerte (ya lo reconoció Quino en una tira de la inolvidable Mafalda). Además piense lo que eso significa para el pobre pollo: lo persiguieron, lo mataron, lo degollaron, lo vaciaron y en el colmo de la brutalidad juntaron todos sus órganos en una bolsita de plástico y se los metieron por el… Si su hijo llega a preguntar cómo murió el pollo son 10 años más de terapia. Sigamos avanzando.
  • El Trozo ($35/kg). Si usted quiere que el pollo venga sin pelos, sin piel, sin grasa, sin sangre y sin huesos… el chiste fácil y quedó servido: compre media docena de huevos. Pero aún no llegamos a eso, por ahora haga una cuenta: en un pollo de dos kilos ($30), la pechuga pesa 800 gramos. Si paga $35 el kilo de pechuga inmaculada, entonces pagó $28 por un pedazo del pollo, cuando completo valía $30. Al pollero le quedaron los muslos, las patitas, las alitas y la bolsita con los órganos del finado… un negocio espectacular en pos de la modernidad. Pero usted ni siquiera quiere tocar pollo crudo. Siga participando.
  • El No-Pollo ($50/kg).  Adiós a las compras semanales, adiós a la cocina compleja. Usted pertenece a una familia moderna que no tiene tiempo para esas cosas de antes, simplemente prende el horno, revolea 25 patitas y “listo el pollo”. Algunos detalles adicionales: por los $50 está comprando unas formitas que además de pollo tienen pan rallado, harina, arroz y algunas cosas más. Hagamos un honesto 70-30% (70 de pollo y 30 de “otros”). Entonces, si por 700 gramos pagó $50, el kilo le está costando $70. Si le parece un poco mucho, espere que hay más.
  • El Delivery ($153/kg). Para qué va a prender el horno. No pierda tiempo, levante el teléfono y pida una cajita de 10 nuggets al local de comida rápida irlandesa. Cada bocadito de pollo pesa 16 gramos, entonces 10 bocaditos son 160 gramos a la módica suma de $24,50 la cajita, esto significa que en el siglo XXI el kilo de pollo molido, empanado, frito y listo para comer de parado vale $153 por kilo.

No puede ser

Si cree que esto es un caso aislado, vaya y verifique que el kilo de hamburguesas está a $50 en los supermercados y en muchas carnicerías por esa misma plata le venden un kilo de lomo. Si no se convence, esta noche cuando salga a cenar pida una porción de papas fritas: por una papa de 200 gramos le van a cobrar $15, es decir $75 el kilo (la papa cuesta $3 el kilo).

Replique estas matemáticas a todos los órdenes de la vida y va a comenzar a entender porque sus abuelos no estaban tan atormentados por el dinero.  No se trata de volver al campo, pero tal vez un poco de cordura puede ayudar a ordenar las cuentas a fin de mes. Por lo pronto, el pollito al spiedo de esta noche… ¡sale con fritas!

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