Relato de un viejo amor: Steve Jobs y Apple

Un joven Steve Jobs en los inicios de Apple

Revivimos a Steve Jobs, una vez más. Hoy en día muchos hablan de él. Muchos aún dudan de que Apple pueda mantener la posición que su co-fundador supo otorgarle a base de trabajo, sacrificio e innovación. Esto, a pesar de los excelentes resultados que, trimestre a trimestre, no para de entregar, y que la ha situado en el puesto de número uno de las empresas con mayor capitalización bursátil del mundo.

El fundador

Steve Paul Jobs, o si prefiere llamarlo “uno de los hombres más importantes de la industria tecnológica de todos los tiempos”, fue un joven estadounidense oriundo de California que soñaba con ser grande. Y lo logró. Steve Jobs fue el co-fundador de una de las empresas que sin dudas invento los dispositivos tecnológicos más innovadores del siglo XXI; estamos hablando de Apple. Como muchos de su generación, partió en el garage, junto a su amigo Steve Wozniak. Con la invención de la computadora Apple II sacaron el pasaje a sus millones de dólares, ya que a partir de ese proyecto se acercaron fondos del tipo venture capital. Y tras la intervención de los inversores, marcaron su entrada a las grandes ligas en 1977.

La partida del fundador

En su primera aventura como empresario en la manzanita, la mala relación que mantenía con la mesa directiva de la empresa que él mismo fundó sentenció su despido en 1985. Luego de ser echado, el iMan vendió todas sus acciones de Apple y se quedó con una, ya que seguramente en su interior presagiaba que su compañía iba a desmoronarse y ahí pegaría la vuelta.

Jobs no se quedó de brazos cruzados y compró en 10 millones de dólares una pequeña empresa llamada The Graphics Group, que más tarde pasaría a llamarse lo que hoy conocemos como Pixar, la creadora de películas animadas digitales como Buscando a Nemo o Toy Story. En su momento, Steve Jobs firmó varios acuerdos con Disney que le permitieron ser el único proveedor de la firma de Mickey Mouse en materia de cine de alto nivel gráfico. Al principio esta empresa estaba luchando para subsistir, pero el éxito rotundo que tuvieron con la animación digital a partir del trabajo de Jobs, hizo que la empresa hiciera una Oferta Pública Inicial (IPO en inglés), que le dejó a Steve la suma de mil millones de dólares.

En 2006, Disney decidió comprar el total del paquete accionario de Pixar, lo que convirtió a Steve Jobs en el mayor accionista individual de la firma de los icónicos dibujos animados.

Fiel a su esencia emprendedora, Jobs siguió en la industria de la computación. Fundó la empresa NextComputer con una inversión de 7 millones de dólares con una base de empleados que habían trabajado con él previamente en Apple. Si bien no fue un éxito rotundo en materia de ventas y demás, fue lo que le facilitó al científico Tim Berners Lee crear la World Wide Web. Luego de este hecho, Jobs entendió que el negocio venía por otro lado y cambió el nombre de la empresa a NextSoftware para dedicarse únicamente a la comercialización de programas.

La vuelta del fundador

NextSoftware fue su pasaje de vuelta a su tan amada Apple. En 1996, la empresa de la manzana adquirió NextSoftware en 400 millones de dólares, ya que buscaban mejorar los programas del proyecto iMac.

Tal y como esperaba cuando lo despidieron en su primer ciclo como líder de Apple, en su vuelta a la compañía agarró el timón en una época de mucha turbulencia. La empresa tambaleaba al mismo tiempo que Microsoft dominaba el mercado. Jobs se encontraba de nuevo manejando el barco de Apple, pero en este caso era un navío a punto de hundirse, por lo que tuvo que tomar medidas radicales para evitar la caída de la empresa.

Jobs fue a pedirle a Bill Gates una inversión de 150 millones de dólares, y la recibió. Con ese dinero potenció la publicidad de la empresa y los productos de la compañía. Sumado a esto, redujo la enorme cantidad de dinero destinada a research en áreas no productivas. A partir del dinero obtenido y el sistema operativo que había creado en NextSoftware, ideó la iMac, el primer boom tecnológico de Apple y que también fue un hito en la historia 2.0.

Luego de tener un éxito rotundo en el segmento de computadoras de escritorio y notebooks, Apple se lanzó al mercado de música en 2001 con el iPod, luego al de telefonía móvil en 2007 con el iPhone y por último inauguró el mercado de tablets con el iPad. Jobs no se quedo sólo con lo tangible. También introdujo su firma en el segmento de e-commerce a través de Apple Store.

Pero desde hace años un cáncer lo aquejaba. El 24 de agosto de 2011 presentó su renuncia como CEO de Apple y fue sustituido por Tim Cook. A partir de esa fecha y hasta su fallecimiento, se desempeñó como presidente de la junta directiva.

Después de su muerte, Apple enfrenta nuevos desafíos. El balance del tercer trimestre mostró ganancias por debajo de las esperadas por los analistas y las ventas del nuevo iPhone 4S decepcionaron al mercado, aun cuando se habían vendido 1 millón de dispositivos en el día del lanzamiento, la demanda fue bajando progresivamente.

Sin embargo, los mercados hacen oídos sordos a todo esta cuestión. La acción de Apple, desde el día del fallecimiento de Steve Jobs, ha subido viene subiendo más de 17% para cotizar a US$ 444 el papel.

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