¿Pueden las acciones de Internet llegar a convertirse en blue-chips?

Más allá de su definida idea de no dejar pasar la primera mitad de 2012 para hacer su IPO, de las polémicas que hace un año levantó la película Social Network o de la discusión en torno a las astronómicas cifras que se apuestan cuando se habla de la posible capitalización bursátil de la empresa; las declaraciones del fundador y CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, en torno a que pretende que la red social más grande del mundo se convierta en un pilar de la economía de Estados Unidos siembran nuevas interrogantes sobre el futuro de la codiciada firma.

La pregunta es si es posible que un sitio Web que depende principalmente de la publicidad es capaz de competir con empresas como General Electric, Johnson & Johnson, Pfizer, Intel o Microsoft, cada una líder en su campo, donde fabrican productos para la economía real. Bueno, muchos economistas y asesores financieros dicen que es posible. Que firmas como Google o Facebook serán las que coronen una transformación económica global basada en las nuevas tecnologías, que en las últimas tres décadas se ha movido de la producción y distribución de bienes a la provisión de servicios.

¿Esto significa que las firmas consideradas como apuestas seguras estarán cambiando de nombre? ¿Que las blue-chips serán otras? Es posible. Un observador atento se dará cuenta que el en Dow 30, el grupo de las 30 mayores compañías del índice industrial Dow Jones, hay varias que no “fabrican” o venden nada tangible, sino que basan su negocio en servicios, como Travelers Companies, que vende seguros, o Bank of America, que provee servicios financieros. O American Express, que al igual que Facebook casi no tiene “rostro”, basando su negocio en mover bits y bytes por el ciberespacio sin relación cara a cara con los clientes. Al menos, Bank of America y sus subsidiarias siguen teniendo sucursales. 

Para la New York Stock Exchange, una blue-chip es la acción de una compañía “con una reputación nacional por la calidad, la confiabilidad y la capacidad de operar de manera rentable en tiempos buenos y malos”. Actualmente Microsoft es la compañía más joven de la lista y ya tiene 30 años de vida. Eso hace pensar que el trecho pueda ser aún largo para Amazon, Google o Facebook. Un dato a tomar en cuenta es que, por ejemplo, Google todavía no ha pagado dividendos, cuando las blue-chips lo hacen normalmente. 

grafico Google
En la vereda de enfrente está la posición de aquellos que piensan que para este tipo de empresas puede que sea más fácil que para las grandes firmas industriales del pasado, ya que no dependen de mega-estructuras o de recursos físicos para construir sus productos, en este caso, intangibles. Que no necesitan de una base real donde sustentarse. Que siendo negocios virtuales, la base es, también, virtual.  Mucho de esto se dijo durante los años ’90, cuando las ganancias de los inversores rompían el cielo en la fiebre de las empresas puntocom. Cuando lo que un día valía 10 al día siguiente valía 100.  

Hasta, claro, que todo explotó.

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