No matemos al oro: la caída podría ser oportunidad

Después de un 2011 con altibajos para el oro, el metal precioso cerró el año con una noticia negativa: luego de 732 ruedas, el 14 de diciembre de 2011 el oro cayó por debajo de su media móvil de 200 días. La media móvil, un promedio que se utiliza para detectar las zonas de indefinición de un activo, sirve para determinar techos o pisos en los precios de las acciones: cuando un activo determinado cruza la media móvil, hacia arriba o abajo, es una forma de determinar una tendencia en su movimiento.

Si quiere profundizar en el concepto de media móvil y averiguar sobre mercados laterales, lo invitamos a leer “Los mercados laterales también presentan oportunidades”.

Para los inversores que siguen con detenimiento el precio de la onza de oro, una caída por debajo de la media móvil de 200 días es un mal síntoma, ya que representa que está en la última línea de su nivel de compra. Para los traders de commodities que basan sus decisiones en medias móviles de 20, 50 y 200 días, ésta es una clara señal de venta, ya que sus fundamentos a la hora de mover el tablero fueron sobrepasados.

El disenso de los “contrarios”

Ante cualquier predicción del devenir de los mercados, la de los contrarios nunca es de las más escuchadas. Este tipo de inversor apuesta contra la tendencia de mercado vigente, a partir de la compra de activos con rendimientos muy bajos y vendiéndolos cuando repuntan.

Bespoke Investment, un fondo de inversión de tendencia contraria, hace poco publicó algunos números relacionados al desarrollo histórico del oro en instancias bajistas. Su estudio consistió en buscar precedentes para que los inversores vean que no siempre hay que seguir a la manada.

La firma tomó una media móvil de 250 días y en 1976 encontró seis instancias que mostraron un repunte del oro luego de que éste cayera por debajo de la línea. En promedio, un mes después de la caída por debajo de la media móvil de 200 días, el metal amarillo creció 1,55%, tres meses después 5% y un año después mostró ganancias de 22%. Dentro de los seis períodos que tomó Bespoke para analizar, solamente encontró retornos negativos en dos.

Ante estas opiniones encontradas, seguramente su pregunta es: ¿invierto o no en oro? La respuesta está en el grado de riesgo y la predisposición que tenga para esperar el devenir del largo plazo. La estrategia es hacer un planeamiento con respecto a la posesiones que tenga y que cuyo rendimiento dependan de la performance del oro. Tomemos el ETF GLD –que replica el comportamiento del metal amarillo: si cae por debajo de esa línea, venda y espere a nuevas oportunidades. Otra opción sería vender parte de sus pertenencias doradas ahora y establecer un esquema de venta progresivo si es que el oro sigue cayendo.

La moraleja es que no hay que dejarse llevar por las emociones que generan incertidumbres y miedos por el futuro del mercado. A veces indagar un poco sobre la situación hará que pueda encontrar inversiones exitosas en contextos negativos.

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