Mercados de carnes: los secretos de las granjas porcinas

Ing. Agr. Lucas E. Caramella

La actividad de la producción de cerdos reúne potencialidad económica, alta tecnología productiva y favorables perspectivas de mercado.

En Argentina la carne de cerdo se consume relativamente poco. Esto está relacionado con la histórica disponibilidad de carne bovina, la cultura y tradición de consumo. Sin embargo, para el resto del mundo la carne porcina es la principal fuente proteica a nivel global, seguida por la carne aviar.

Contexto de la actividad

Previo a cualquier inversión es necesario comprender que el mercado interno evolucionó de esta forma, a contramano del mundo, debido a que en los comienzos de la sociedad argentina la abundancia de tierras pastoriles, la escasa población y la exportación de cueros generaron las condiciones para que la oferta local de carne vacuna fuese abundante. A pesar de ser la producción menos eficiente tanto en aspectos técnicos, económicos y ambientales, la tradición de consumo traccionó la demanda hasta la actualidad.

Por otra parte, el consumo de carnes en el resto del mundo evolucionó a base de restricción de tierras fértiles, importación de granos y cereales (maíz y soja), altos costos de fletes y aumento poblacional. Estas condiciones generaron presión hacia una alta eficiencia productiva y económica, la cual se alcanzó sólo gracias a especies porcinas y aviares.

Estas especies, al poseer rápidos ciclos de reproducción, permiten grandes avances genéticos por unidad de tiempo, a diferencia de las especies bovinas donde cada individuo demora ciclos de hasta tres años. Por esta razón las especies porcinas y aviares poseen características técnicas ventajosas frente a las otras especies, como son la conversión alimenticia y el rendimiento carnicero.

Producción y mercado local

Históricamente, la producción porcina local pasó por altibajos debido a inestables condiciones de mercado. Puntualmente, la principal debilidad de la actividad se debe a aumentos de las importaciones de países con mayor tradición, más eficientes y con menores costos de producción. A esto se suman la pérdida de competitividad cambiaria y un consumo local extremadamente estable e inelástico.

Estas condiciones, sumadas a la gran dependencia de insumos de alta volatilidad, como son los granos, desestimularon en gran medida la producción durante la década de los ´90. Finalmente, el grueso de la producción quedo sostenido por cientos de pequeños productores casi familiares que debido a los bajos niveles de inversión fueron y son capaces de capear las diversas crisis de mercados.

Oportunidades

Ventajas técnicas: La producción de cerdos demanda una baja superficie de tierra. Por otra parte, la conversión alimenticia, es decir, los kilos de alimento balanceado necesarios para generar la ganancia de un kilo de peso, ronda los 3 kilos, a diferencia de los 6 kilos requeridos por los bovinos en Feed Lot. Finalmente, el rendimiento carnicero de los cerdos –los kilos de carne sobre el peso vivo del animal- también es superior con respecto al de la carne vacuna, de 80% y 55%. Esto es de gran relevancia debido a que el pago se basa en los kilos de carne logrados.

Mercado interno: Si bien históricamente el consumo de carne de cerdo fue poco significante en la dieta de los argentinos, esta situación ha comenzado a revertirse. Mientras que en 2006 el consumo promedio fue de 2,5 kilos per cápita por año (KPC), el consumo actual es de 7 KPC, un aumento anual de 36%. Por otra parte, la presión que genera la agricultura sobre la ganadería bovina junto con los desbalances de precios de la hacienda, han disminuido la capacidad productiva y, consecuentemente la oferta de carne bovina, llevando a una reducción del consumo de 70 KPC en 2009 a 50 KPC en la actualidad.

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