Las enseñanzas que nos dejó 2011

Los mercados alcistas dejan una enseñanza básica. Un inversor puede comprar cualquier casa vieja o cualquier acción tecnológica o cualquier commodity y, si el mercado es fuerte, todo va a ir para arriba. Todo el mundo es un genio cuando el mercado está al alza. Pero en un mercado pesimista y volátil como el de 2011, las lecciones son otras.

No hay nada como un mercado bajista para abrirnos los ojos y mostrar qué empresas están bien gestionadas y cuáles no. No hay nada como un mercado pesimista para exponer las fallas de nuestro propio pensamiento o investigación, de nuestras propias estrategias y estimación de riesgos.

No hay nada como la volatilidad para aprender de verdad sobre las empresas en qué estamos invirtiendo de, de paso, aprender un poco sobre uno mismo.

En un mercado alcista el arte es comprar y no vender temprano. En un mercado bajista el arte es no comprar con cuidado y vender pronto. Tener claramente identificada una y otra situación y conocer el mercado y cómo funciona.

A largo plazo los mercados alcistas, respecto a cualquier activo, desde el sector inmobiliario hasta las acciones, pueden durar muchos años. Pero dentro de estas tendencias macro pueden aparecer ciclos mucho más cortos.

Por ejemplo, a principios del año pasado aparecieron varias señales para vender. Muchos esperaron demasiado y ahí estuvo el error. Esto enseña que a veces es mejor tener una pequeña pérdida a que ésta se convierta en una gran pérdida.

Ahora, si logramos escoger una acción ganadora muy temprano y las señales indican que se trataba de un pequeño papel llamado a tener capitalizarse, entonces preparémonos para mantenerla.

Algo que ayuda es tomar notas. Los aspectos positivos, las dudas, los objetivos de precios, los indicios, las razones para invertir, las ideas actuales sobre la gestión, las promesas que se hicieron o cualquier detalle complementario. Anote todo. Y ordénelo.

Con el tiempo, es bueno volver a esas notas. ¿Se han cumplido los objetivos? Si es así, ¿hay posibilidades de seguir? Si no las hay, vendamos. ¿La gestión gerencial cumplió con lo que dijeron que iban a hacer? Si no, ¿por qué no? ¿Prometían demasiado, o tuvieron mala suerte? ¿O simplemente eran incompetentes? Todo lo que ayude a separar sus emociones de su raciocinio es bueno.

Las notas nos ayudan a no tener que aprender las lecciones dos veces. Si no las tomó en 2011, trate de sentarse y hacer un completo repaso de sus movimientos del año pasado. Apunte todo lo que recuerde.

Y durante 2012, revíselas que darán frutos. 

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