Guía para los bonos, inversiones fáciles y confiables (parte II)

Como decíamos en la primera entrega de “Guía rápida para los bonos, inversiones fáciles y confiables”, a pesar de ser una opción bastante conservadora, la inversión en bonos no está exenta de riesgos. El hecho de tener un capital en una inversión siempre representa un factor de riesgo a tener en cuenta. En el caso de los bonos, existen tres grandes categorías de riesgos: el riesgo del emisor, el riesgo monetario y el riesgo de mercado.

Riesgo emisor: cuando uno compra un bono pasa a convertirse en acreedor de un Gobierno, una provincia o una empresa. Entonces, la posibilidad de retorno dependerá mucho de la capacidad del emisor para cumplir con sus obligaciones de pago (amortización e intereses).

Sabiendo esto, no hay que obnubilarse con una tasa elevada ya que altos rendimientos son proporcionales a la cuota de riesgo. El ejemplo de los bonos soberanos de Argentina es claro: el Gobierno ofrecía altísimas tasas de interés para tentar a los inversores, muchos de los cuales no tomaron nota del alto riesgo de default (cesación de pagos) que tenía el país. En sentido contrario, los bonos del tesoro de los Estados Unidos son considerados como libres de riesgo pero ofrecen una renta anual muy baja.

Para conocer la calidad de un bono y de su emisor es conveniente consultar las evaluaciones que califican el riesgo de las empresas. Las calificadoras de riesgo atribuyen notas o ratings a los bonos sobre una escala de valores que va desde la “AAA” para los bonos más seguros hasta la “D” para los emisores de bonos que presentan altas posibilidades de incumplimiento. También puede suceder que el emisor haga un “rescate” anticipado y decida re-comprar los bonos circulantes pagándolos al valor nominal del bono, antes del vencimiento. La eventualidad de un rescate anticipado figura siempre en el prospecto publicado por el emisor.

Riesgo monetario: La moneda o divisa en la que se emite un bono constituye un importante factor de riesgo, principalmente cuando se tiene en cuenta que estos títulos tienen una vigencia de varios años. Es importante que entienda que la eventualidad de una devaluación o depreciación de la moneda puede hacerle perder toda o parte de la rentabilidad a su inversión. Por otra parte, como los bonos son títulos que pagan intereses, la inflación siempre debe ser tenida en cuenta a la hora de invertir en bonos. La tasa de inflación siempre disminuye el rendimiento de una inversión y debe, por lo tanto, ser descontada de los intereses que paga el bono para saber cuánto rindió realmente.

Riesgo de mercado: una vez emitido, el bono empieza a cotizar en Bolsa y su precio cambia día a día. Si usted debe vender su bono, ya sea porque desea recuperar el capital invertido antes de la fecha de vencimiento y la cotización del título es inferior al precio de compra, la rentabilidad de su inversión será menor a la esperada. Aunque haya cobrado los intereses (cupones) es probable que haya perdido dinero. En el mismo sentido, la liquidez del bono es otro aspecto a tener en cuenta: un papel poco “líquido” es aquél que se negocia en Bolsa con poca frecuencia y que por lo tanto puede demorar la rápida disposición de los montos invertidos debido a la reducida demanda.

La próxima entrega y final: Diccionario bonista.

Deja tu respuesta