El mercado nos da signos que a veces no son tan claros

En muchos países de Latinoamérica los fuegos artificiales están prohibidos. No así en Argentina. Esto se notó durante la última celebración de navidad y Año Nuevo. El cielo estuvo inundado de todo tipo de fuegos artificiales.

Si bien para la mayoría de las personas es un lindo espectáculo ver el cielo lleno de colores, para otros -como  los bebes y los animales- los fuegos artificiales son una pesadilla.

Pero ellos no son las únicas víctimas de la pirotecnia: los inversores también suelen verse dañados y afectados por las luces de colores que se utilizan como símbolo de alegría y festejo.

Inversores que pueden ser confundidos por señales equivocadas. Inversores que pueden dejarse llevar por el pánico o la alegría de un fuego de artificio. Inversores que deben estar alerta porque muchas veces lo que se ve en la superficie puede no ser lo que finalmente vaya a pasar.

Un lindo ejemplo de esto es la trayectoria del oro durante 2011. Si bien éste terminó el año con una ganancia de alrededor del 12%, lo concreto es que durante el último trimestre del año el metal amarillo disminuyó desde su máximo de US$ 1.900 la onza a los actuales US$ 1.600.

Muchos piensan que el oro está acabado como inversión segura y por eso los inversores deberían saltar a las Bolsas nuevamente. Esto explicaría, para muchos, la disminución del precio del oro en los últimos meses. 

Pero también están quienes piensan lo contrario. Veamos lo que le decía al diarioClarín un especialista del Banco Ciudad este último fin de semana:

“Nunca recomendamos invertir una porción importante del capital en oro porque se puede ganar mucho, pero también perder mucho”, explica Francisco Gismondi, asesor de la Presidencia del Banco Ciudad, el mayor operador del metal en el país. Por eso, “creemos que lo mejor es invertir una porción no muy importante del patrimonio, sobre todo en el caso de ahorristas pequeños y medianos. Si invierte alguien que conoce el mercado, es otra historia, es alguien que sabe. Pero en la mayoría de los casos, se compra oro porque es algo físico, algo que gusta tener porque se mira y se toca”. Y dice que “por ejemplo: en septiembre la onza de oro costaba US$1.900 y ahora vale US$1.600. Pensamos que 2012 será un buen año para el metal si la recuperación mundial viene acompañada de inflación; si no es así, habrá que esperar más”. Y concluye “no es algo para comprar ahora y vender en febrero para pagar las vacaciones porque, además, tiene la contra de un spread del 6% entre compra y venta. Así, los primeros 6 puntos de suba son para cubrir el costo de la compra”.

Este analista toca varios puntos significativos. Por un lado, remarca la importancia de tomar a la inversión del oro como una de largo plazo. La diferencia entre la compra y la venta del metal amarillo es muy alta. Eso sumado a que es una inversión muy volátil, hace que sea recomendable para los inversores ser pacientes y apostar al  largo plazo. 

Por otro lado, tarde o temprano el mundo desarrollado va generar inflación. Piense la cantidad de dinero que está emitiendo Estados Unidos. Piense la cantidad de dinero que está emitiendo Europa. Como argentinos sabemos muy bien que esto no tiene otra salida que la escalada abrupta en los precios.

Y en este contexto, el oro no tendrá techo. Por supuesto que nadie puede saber cuando eso va a ocurrir. La economía tiene sus leyes inmutables que tarde o temprano se cumplen. Muchas veces se hacen desear. Y aquí es cuando los inversores se confunden.

Lo mismo puede pasar con las señales que está dando en este momento la economía argentina. Después de la corrida bancaria del mes de noviembre, todo cambió en diciembre. En este momento el banco central argentino está comprando dólares y, así, ganando reservas. El precio del billete verde parece estar calmo y la tormenta haber pasado. Pero ojo, esto puede ser otro fuego de artificio que no hará más que confundirnos y llevarnos a tomar malas decisiones.

En la próxima edición de esta carta semanal le propongo analizar este punto. Mientras, cuidado con los fuegos de artificio que lucen muy atractivos y emocionantes, pero nos pueden dar malas señales. 

La clave para 2012 es tomarse el tiempo para pensar las cosas y no dejarse llevar por los primeros impulsos. 

¡Buenas inversiones!

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