Cómo afecta la sequía a las acciones y bonos argentinos

El comienzo de 2012 trajo consigo más movimiento que el habitual para un inicio de año. Era lógico pensar que la parsimonia que se manifiesta históricamente en el mes de enero no iba a ser tal en este caso considerando la crisis económica global y los desafíos que enfrenta principalmente el mundo desarrollado en los próximos meses.

La Argentina no está ajena a este proceso ni mucho menos. A los posibles efectos negativos que puedan provenir del exterior, se le adicionan desafíos estructurales propios que hacen que el panorama luzca, desde ya, más incierto. Paralelamente, surgió un factor que nadie contemplaba hace unos meses atrás: la sequía.

Todavía es muy prematuro hacer una evaluación precisa sobre cuál será el impacto del factor climático sobre la campaña agrícola 2011/2012. Algunos analistas señalan que la situación es grave y que podría empeorar en las próximas semanas si no comienza a llover, lo que podría comprometer parte de la cosecha de soja.

En contraste, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ha desestimado grandes pérdidas para la Argentina y espera que la cosecha de soja se ubique en 50,5 millones de toneladas para la presente campaña.

Pese a las distintas conjeturas, las acciones argentinas vinculadas al sector agrícola han sentido el impacto del cambio en las expectativas que este factor ha generado en los inversores. En este sentido, entre las acciones más afectadas se encuentran las de Molinos Río de la Plata, que acumulan una caída de 6,7% este año, mientras el índice Merval muestra una suba de 11,81% en el mismo período.

Otras acciones vinculada que también sienten los efectos negativos de esta situación son Ledesma (-8,1%), y Cresud (+2,4%).

Para los títulos públicos la amenaza también puede ser importante de agravarse la situación. Si bien el precio de la soja a nivel internacional puede incrementarse por la menor perspectiva de oferta mundial de la oleaginosa, esta mejora en el precio no compensaría la caída en las cantidades comercializadas por Argentina, lo que podría implicar menor disponibilidad de oferta de dólares para el mercado cambiario. Eso, redundaría en las disponibilidades líquidas para hacer frente al pago de los bonos.

Asimismo debemos estar atentos al comportamiento de los cupones atados al PBI, ya que un menor aporte del sector agrícola tendrá impacto en la tasa de crecimiento del producto bruto interno y eso repercutiría negativamente en los pagos futuros del instrumento.

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