Atención con los “negocios perfectos”

En tiempos de gran volatilidad para los mercados, con rentabilidades bajas debido a la extrema precaución de los grandes inversores globales, la tentación es grande para ser atrapados por cantos de sirena que ofrecen ganancias astronómicas. En ese sentido, durante los últimos años muchos inversores fueron seducidos por la prospección de ganancias de una serie de pequeñas empresas chinas que se aventuraban a cotizar en las Bolsas de Estados Unidos. Balances extraordinarios con imbatibles perspectivas de ganancias convencieron a muchos. “De seguro, al entrar al NYSE o el Amex, se tratará de una acción que debo tener en mi cartera”, pensaron varios.

Esto, porque pocos repararon en la forma en que estas empresas armaban su estrategia para salir a cotizar, a través de las llamadas fusiones invertidas. Éste es un esquema que se da cuando “una empresa pequeña compra una compañía ‘cáscara’, combinando los activos de las dos compañías y tomado el lugar geográfico de la compañía ‘recipiente’ que, en la mayoría de los casos, es Estados Unidos”, nos cuenta Guillermina Simonetta en “De fraudes y cicatrices: atención con los “negocios perfectos”. 

La cosa es más o menos así: una empresa china tiene un negocio que da dos pasitos para adelante y uno para atrás. Pero como al otro lado del mundo todos sabemos que en China está el futuro y la semilla de las futuras grandes compañías a nivel global, no queremos ver que una potencial futura estrella en realidad ya se está desvaneciendo. En China también saben lo que nosotros sabemos y buscan la forma de sacar una ventaja. Se devanan los sesos pensando en cómo poder cotizar en las Bolsas de Estados Unidos sin tener que pasar por los exhaustivos controles a los que la Securities and Exchange Commission (SEC) -el organismo regulador del mercado de valores en Estados Unidos- somete a la contabilidad de las empresas antes de una oferta pública inicial. 

Entonces se les ocurre lo de la fusión invertida: comprar una empresa que ya esté enlistada y luego cambiarle el nombre. “Después veremos cómo arreglamos la contabilidad ante la SEC, si ya estamos dentro, ya estamos dentro”, es más o menos la idea. Ojo, que esto no lo hacen solos, en el proceso intervienen estudios de abogados, bancos y aseguradoras que hasta ahora eran de lo más respetable. 

Así fue como en los últimos años fueron entrando al mercado estadounidense compañías chinas de los más diversos sectores. Tecnología, salud, minería, joyas, protección del medioambiente, fertilizantes y plaguicidas, embalajes y contenedores, alimentos orgánicos, relojería, publicidad, química, biotecnología, productos de consumo, educación, automotriz, editorial, viajes y seguridad son parte de una lista que parece no terminar.

Pero nada es para siempre, y desde fines de 2010 a la fecha han salido a la luz decenas de casos de posibles fraudes contables en las Bolsas de Estados Unidos. De quince empresas suspendidas el año pasado, doce eran chinas. Y cuando esto sucede, la inversión boyante se desploma sin remedio. 

Sólo eche un vistazo al gráfico de la acción de China MediaExpress Holdings, que ofrece servicios de publicidad televisiva para buses en las mayores ciudades chinas. Esto sucedió cuando salió a la luz el “truco” de la compañía: 

grafico China MediaExpress Holdings
Así que, para el futuro, atención y doble cuidado. 

Los invito a leer “De fraudes y cicatrices: atención con los ‘negocios perfectos’“, correspondiente a la edición de enero de revista InversorGlobal

Buen fin de semana, 

Felipe.

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