El miedo a un contagio repercute en la cotización del euro

Lo que hace unas semanas atrás parecía olvidado se convirtió en el principal motivo para que los inversores vuelvan a percibir incertidumbre y los mercados corrijan parte de las ganancias acumuladas desde julio último. La crisis de deuda en Europa fue nuevamente el detonante para instalar un escenario de aversión al riesgo.

Por un lado, Irlanda y su sistema bancario sufrieron un recorte de su nota de calificación por su fragilidad financiera pese a que parecen más que encauzadas las negociaciones con el FMI y la Unión Europea para llegar a un acuerdo de financiamiento por un monto todavía no develado.

Irlanda se comprometió a reducir su déficit fiscal en 15.000 millones de euros en cuatro años a través de recortes de salarios, empleos públicos y suba de impuestos.

Sin embargo, no sólo Irlanda es noticia en el viejo continente. Portugal y España aparecen como los nuevos objetivos a mirar para poder descifrar la futura tendencia de los mercados financieros.

En el caso del primer país, pese a negarse públicamente a la necesidad de un salvataje financiero y de aprobar un recorte de gasto público récord para encauzar sus cuentas fiscales, el spread de los bonos respecto a sus pares alemanes alcanzaron un máximo histórico, lo que indica el nivel de desconfianza. La situación social amenaza la estabilidad del gobierno y la incertidumbre se acrecienta. España, en tanto, negó rotundamente la necesidad de un plan de financiamiento, pese a su delicada situación económica y su desempleo récord.

Todo esto repercutió en el euro que perdió en la semana más de un 3%, situándose en los niveles más bajos en dos meses. Según el consenso del mercado, puede haber una depreciación mayor contra el dólar en el corto plazo si no se alcanza una salida rápida para el problema financiero. Los mercados accionarios europeos mostraron caídas semanales superiores al 2%, aunque se destacó la caída de más del 7% del IBEX español.

En tanto, en Estados Unidos se verificó una caída bursátil semanal más moderada, ya que estuvo matizada por mejores datos económicos a los esperados, como en el caso del gasto del consumidor, la confianza del consumidor y el crecimiento del PBI. Para la semana entrante, lo más importante pasará por los datos del mercado laboral que se darán a conocer el viernes 3 de diciembre.

El mundo emergente no pudo abstraerse de la caída de los mercados desarrollados y el ETF de “Emerging Markets” perdió poco más del 1% en la semana. La excepción fue la Argentina, donde el Merval subió 1,29% estimulado por la buena performance de las compañías del sector “utilities”, tras los anuncios de obras públicas y aumento de tarifas por parte de la presidenta Cristina Fernández y por el “retorno” al FMI en búsqueda de asistencia técnica para poder elaborar un índice de precios a nivel nacional que recupere la confianza perdida en las estadísticas oficiales.

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