Sepa cuál es el peor error que puede cometer un inversor

Por Federico Tessore

En momentos turbulentos como los actuales, cuando los mercados bajan fuerte y los inversores entran en pánico, es donde se pueden cometer los peores errores. La clave es mantener la calma, tratar de controlar las emociones y buscar la forma de aprovechar la crisis a nuestro favor. Fácil decirlo y difícil hacerlo por supuesto, veamos las claves para tener en cuenta en estos momentos.


ftessoreLa crisis de Grecia y la zona del euro está provocando que muchos recuerden lo peor de la crisis del año 2008 cuando la caída de los mercados parecía no tener fin. En estos momentos, las emociones se pueden apoderar de los inversores más racionales. Y cuando las emociones se apoderan de nuestras decisiones, las probabilidades de cometer errores que pueden hacernos perder mucho dinero son muy altas.

Les quiero acercar una pregunta que uno de los alumnos de nuestro Programa para Inversores Iniciales incluyó en el foro del campus que está relacionada a este fundamental tema. Acá va la pregunta:

Hola: Mi pregunta es la siguiente, qué pasa con mi cartera con la abrupta caída de los mercados. ¿Puedo vender mis activos? ¿Me puedo hacer con el dinero en efectivo?

Pregunto porque calculo que la mayoría de los inversores ante esta situación no quieren seguir perdiendo dinero y la mayoría vendería sus activos.

¿Existirían inversores en el mercado que compren mi cartera por ejemplo? ¿O tendría que ver como baja el rendimiento de mis activos hasta que pase la crisis?

Como sobresale en la consulta, el primer impulso del inversor no sofisticado es vender cuando los precios bajan. El principal objetivo es no perder más dinero, por lo tanto vendemos y nos olvidamos del tema. Por más que hayamos perdido el 5% o el 10%. En la generalidad de estos casos, esta conducta provoca el peor error que puede cometer un inversor global.  Que significa simplemente vender en el peor momento de la crisis y comprar en el mejor momento de un activo, es decir, en el auge. Comprar caro y vender barato.

Los inversores mas sofisticados del mundo hacen justamente lo contrario, compran barato y venden caro.  Invierten en lo peor de la crisis –cuando cunde el pánico y los titulares de los diarios son catastróficos- y venden en el momento de auge –cuando el boom también llega a la portada de los periódicos-. Por supuesto, y nuevamente, esto es fácil decirlo y difícil hacerlo. Pero el solo hecho de tener en claro este comportamiento creo que ya es un paso importante para evitar malas decisiones.

Nadie nunca va a poder vender siempre en el mejor momento y comprar en el peor momento, en el piso de las cotizaciones. Pero si puede comprar cerca del peor momento y vender cerca del mejor momento. Con sólo lograr esto, el inversor podrá ganar mucho dinero.

Esta lógica también contesta la parte de la pregunta de quién va a querer comprar en plena crisis. Porque aún en los peores momentos, si podemos salir a rematar un activo, es porque del otro lado hay alguien que lo está comprando. Justamente los inversores más sofisticados del mundo son los que quieren entrar en este momento. Por supuesto, siempre estamos hablando de activos de buena calidad, es decir, activos que tienen muy buenas perspectivas de largo plazo, pero que sus precios bajan como consecuencia de que en plena crisis todo baja sin distinguir buenos y malos activos.

Cuando pase la crisis, estos activos con buenas perspectivas y con buenos fundamentos van a ser los primeros en subir. Y los inversores sofisticados ven estos momentos como una oportunidad de compra de estos activos.

Concluyendo: Antes de invertir en cualquier alternativa de inversión tengo que tener un plan, un objetivo. Si compro una acción para tenerla muchos años, no debo cambiar mi decisión por una crisis financiera temporaria. Como nos enseñaron las últimas crisis, estas siempre pasan y comprando en plena crisis puede ganar mucho dinero. Y si tuve la mala suerte de comprar antes, puede ser un buen momento para comprar más y bajar el precio promedio de compra.

Como siempre, espero sus comentarios. Hasta la próxima,

Federico

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