Como administrar su portafolio en caso de una recesión global

Quienes sigan con cierta regularidad la evolución de los mercados financieros internacionales, y las noticias económicas que determinan su evolución serán bien concientes de que últimamente las cosas han tomado un color un poco turbio.

La explosión de la burbuja inmobiliaria norteamericana, con la crisis crediticia que la acompaña, ha generado una serie de inconvenientes, no sólo en el sector financiero que debió afrontar importantes pérdidas a causa de créditos incobrables, si no también en otros sectores de la economía que sufren los efectos de una caída en el nivel general de actividad económica.

Así, algunos indicadores económicos importantes como los relacionados con los niveles de empleo y actividad están mostrando cierta debilidad, y los mercados reaccionan en consecuencia con caídas de precios e incrementos en la volatilidad.

Claramente, esto no es una ciencia del todo exacta y la evolución futura de las variables que suelen preocupar dependerá de las decisiones que tomen empresarios, consumidores y oficiales gubernamentales, y no pueden pronosticarse entonces con total certeza.

Sin embargo, más allá de si se produce o no un escenario negativo en los mercados, resulta más que conveniente tener una estrategia clara de acción en caso de tener que enfrentar estas dificultades.

Las formas en las que se puede trazar este plan de contingencia deben estar en total concordancia con nuestra filosofía de inversión. No existe un plan único para todo tipo de inversores, si no una serie de lineamientos que dependerán de nuestra visión sobre los mercados y nuestra manera de invertir.

Para eso, se pueden diferenciar a los inversores en dos grandes grupos y según estas características, las medidas a seguir para enfrentar una posible recesión serán bien diferentes.

Seguidores de tendencia: son los que buscan tomar posiciones en aquellos activos que mejor estén funcionando en el momento. Generalmente, se enfocan en sectores “hot” aquellos que están mostrando fuertes rendimientos y buena consideración por parte de la comunidad inversora.

Habitualmente, realizan un uso intensivo del análisis técnico para detectar las inversiones cuya tendencia al alza sea más pronunciada. Para estos inversores, la forma adecuada de enfrentar una desaceleración económica pasa por reducir posiciones a medida que aumenta la probabilidad y magnitud de una recesión. A medida que la tendencia positiva se hace más débil, reducir posiciones es la medida adecuada para reducir el riesgo del portafolio.

Inversores de valor: se trata de una filosofía bastante diferente a la anterior ya que son personas que pretenden “comprar barato”, aprovechar las bajas de mercado para tomar posiciones en aquellos activos cuyo precio sea menor a su valor intrínseco, y tener la paciencia de esperar que el mercado reconozca este valor realizando así sus ganancias.

Para este tipo de inversores, a medida que todo se desmorona, son mayores las posibilidades de encontrar buenas oportunidades de inversión. Cuando el miedo se apodera de los mercados, se hacen más abundantes las alternativas para encontrar activos cuyo valor sea subestimado por la mayoría. La lógica indica que deberían incrementar sus posiciones dado que existen mejores oportunidades.

Las formas en las cuales se pueden enfrentar posibles escenarios recesivos o de fuerte desaceleración económica dependerán, en forma directa, de la filosofía de inversión de cada uno. En el fondo, la clave está en ajustar las decisiones a la  concepción que tenga de los mercados y estrategia de inversión.