Opciones exóticas: bienvenidos a un mundo de posibilidades prácticamente infinitas.

 

Las opciones tradicionales le permiten al inversor prefijar un precio de compra (call) o venta (put) de una acción para un período de tiempo determinado. El comprador tiene precisamente la “opción” de elegir si se realiza o no la transacción, mientras que quien la vende está obligado a responder a lo que el comprador decida.

Por ejemplo, si se paga una prima se puede comprar un call (opción de compra) de acciones de Microsoft (MSFT) a un precio de 35 dólares. Si el precio es superior a los 55 dólares, digamos 60, el comprador obtiene una ganancia de 5 dólares (60-55) por acción. Además, deberemos descontar el precio pagado por la prima.

Existen otra clase de opciones, las llamadas exóticas, que permiten realizar este tipo de contratos en base a prácticamente cualquier activo, indicador económico o evento en particular. Estas cotizan “over the counter”, es decir fuera del mercado regulado.

Esto implica que en muchos casos puede tratarse de activos con poca liquidez y de difícil acceso para el inversor que está dando sus primeros pasos. Sin embargo, presentan algunas características muy interesantes y le permiten al inversor diseñar estrategias prácticamente a medida de sus deseos e intereses. Conozcamos ahora algunos de los tipos de opciones exóticas que existen:

Opciones de Bermudas: las opciones tradicionales se dividen en las de estilo americano o europeo. Las europeas pueden ejecutarse sólo cuando llega la fecha de vencimiento prefijada. Las americanas, en cambio, pueden ejecutarse en cualquier momento desde que se entra al contrato hasta su fecha de vencimiento.

Las opciones de Bermudas (que obtienen su nombre de la posición geográfica intermedia de las islas Bermudas entre Europa y América) representan, precisamente, un punto intermedio entre ambos tipos de opciones tradicionales.

Estas opciones exóticas pueden ejecutarse en la fecha de vencimiento, así como también en diferentes momentos de tiempo entre la creación del contrato y su vencimiento. Una opción de Bermudas puede darle a su comprador, por ejemplo, la posibilidad de ejecutar el contrato cada seis meses hasta su vencimiento.

Opciones Quanto: le permiten al comprador obtener los retornos de un determinado activo, pero cambiar la moneda en la cual recibirá estos retornos. Un inversor argentino que pretenda invertir en Brasil, pero se sienta preocupado por las posibles fluctuaciones entre el real y el peso argentino puede entrar en un contrato de opción quanto en el cual reciba el retorno del índice Bovespa, pero que se le pague en pesos en lugar de en reales.

Opciones Gritón: tienen dos fechas de ejecución diferentes: la del vencimiento del contrato y otra seleccionada por el inversor en algún momento durante su vida útil.

En estas opciones, el comprador tiene la posibilidad de “gritarle” (de ahí su nombre) al vendedor que quiere fijar el precio en ese momento determinado. Cuando la opción llega a su vencimiento, el inversor puede elegir si utilizar el precio del activo al vencimiento de la opción o el precio al cual le “gritó” al comprador. Obviamente, seleccionará aquél que haga más rentable su posición.

Opciones hacia atrás: en estos casos, el inversor puede elegir comprar o vender un determinado activo al mayor o menor de los precios entre los cuales el activo en cuestión cotizó durante el período especificado. Por supuesto, esto brinda al comprador de la opción mayores posibilidades de ganancias, y en consecuencia el inversor deberá pagar en estos casos una prima más elevada.

Las opciones exóticas son una muestra clara de los avances de la industria financiera en materia de brindarnos cada vez más posibilidades entre las cuales poder elegir.

Si bien se trata de instrumentos que pueden ser muy arriesgados por contar con baja liquidez y ser más complicadas para valuar que las opciones tradicionales, si son utilizadas correctamente pueden brindar al inversor una gama de posibilidades prácticamente infinita.