Finalmente cayó el Madoff argentino

Abajo reproducimos el cable con toda la información, pero lo importante es aprender algo de estos casos. Como mencionamos en el caso Madoff, en mi opinión la clave es la siguiente:

Siempre tener en claro dónde va a estar depositado el dinero que invertimos. Cuando invertimos, tenemos que correr el riesgo del instrumento en que lo hacemos, por ejemplo, una acción, un plazo fijo o cualquiera otro.

ero no debemos correr el riesgo de caer en una estafa. Para que esto no ocurra la clave es tener siempre el dinero depositado en una entidad independiente, que no dependa del operador de la inversión.

Por ejemplo, el caso Curatola se podría haber evitado si la plata hubiera estado depositada en un broker independiente y reconocido. ¿Cómo saber si lo es? Con que este autorizado por la entidad regulatoria local es suficiente, pero lo ideal es que también tenga una auditoria de una entidad independiente.

Pero por supuesto, a veces la codicia puede más.

¡Hasta la próxima!

Federico

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1085934&high=Curatola

(DYN).- El agente de bolsa Eugenio Curatola, acusado de estafar a unas 1.200 personas por cerca de 30 millones de dólares al ofrecerles inversiones en el exterior mediante ahorros que nunca recuperaron, fue detenido hoy por orden de la Justicia, informaron fuentes tribunalicias.

Los voceros consultados por DyN informaron que la orden de detención fue dictada por el juez de instrucción porteño Mariano Scotto, quien procesó con prisión preventiva a Curatola por el presunto delito de asociación ilícita, en calidad de jefe y estafa reiterada en 167 casos, al tiempo que le trabó un embargo sobre sus bienes y los de su esposa por 16.200.000 pesos.

La detención del agente de bolsa se materializó luego de que la Policía allanó la vivienda de Curatola, situada en el Club de Campo Abril, en la localidad bonaerense de Hudson, partido de Berazategui.

Según informaron fuentes judiciales, Curatola fue detenido porque tenía antecedentes penales por el mismo delito y porque además, durante la tramitación de la causa, viajó al exterior y dio indicios de eventual elusión de la acción penal.

Los voceros indicaron que, además de la cabeza visible del grupo, hay otras personas procesadas en la causa, entre ellas las de su esposa, Silvina Laura Amestoy, considerada “organizadora” de la asociación ilícita, aunque en su caso no irá por ahora a prisión.

También fueron procesados sin prisión preventiva, otros miembros de la familia y participantes de la supuesta maniobra delictiva: Clemente Curatola, Sebastián Curatola, Juan José Dours, Juan Carlos Amestoy, Abel Irianni, Eduardo Massad y Diego Barrera.

El juez Scotto le revocó la exención de prisión y la excarcelación que le había permitido permanecer en libertad a Curatola, quien fue alojado en la Alcaidía de tribunales a la espera de que la Justicia le asigne un destino para cumplir con su prisión preventiva.

El caso que comenzaron a investigar hace tres años el juez Scotto y el fiscal Marcelo Solimine, podría convertirse en una de las mayores estafas financieras de los últimos años.

Según la resolución del magistrado, de 466 páginas, Curatola se presentaba como operador de inversiones en el mercado de divisas que trabajaba para empresas con sede en Panamá y las Islas Vírgenes.

La causa se inició a partir de una demanda judicial formulada por el abogado Miguel Angel Pierri en representación de 240 personas que habían sido damnificadas al colocar sus ahorros en la empresa Curatola y Asociados, un fondo de inversiones con base en las Islas Vírgenes Británicas.

Todo comenzó en el año 2001, en plena crisis que derivó en la renuncia del ex presidente Fernando De la Rúa, cuando Curatola, un agente de seguros, comenzó a operar en el mercado financiero internacional.

“Con sólo 20 clientes formó Curatola y Asociados para asesorarlos en inversiones con brokers del exterior”, informó Pierri.

Poco después, se asoció a un hombre de la ciudad bonaerense de Azul, lo que le llevó a sumar cientos de clientes muchos de los cuales vieron la oportunidad de sacar su dinero del “corralito” y otros ante la desconfianza que generaban los bancos argentinos.

La gran cantidad de clientes que sumaban hizo que la firma abriera varias sucursales, la mayoría en ciudades de la provincia de Buenos Aires como Tandil, Olavarría, Tres Arroyos, Mar del Plata, Junín y Azul, La Plata y Pehuajó.

Según la investigación, la modalidad consistía en depositar cierta cantidad de dinero con un mínimo de 10.000 dólares. Los inversores sólo podían consultar el estado de cuenta a través de una página de Internet mediante una clave que les suministraba el broker estadounidense FXCM y seguir las operaciones en línea, donde la gente veía crecer sus depósitos.

En el año 2003, FXCM decidió dejar de trabajar con Curatola, que se asoció a la operadora Forexvan, con asiento en las Islas Vírgenes Británicas”

Pierri señaló que en el año 2005 “surgieron los primeros casos de gente que decidió retirar su inversión y no pudo”.

“A lo largo del año más y más clientes declararon estar en la misma situación. La mayoría comenzó a recibir mails donde se les informaba que Forexvan estaba bajo auditoría, pero que todo se normalizaría. Las cifras de las ganancias seguían creciendo en la web pero la plata no volvía”, indicó Pierri.

A raíz de la situación numerosos clientes se acercaron hasta las oficinas de Curatola para recuperar su dinero, pero sin éxito.

“La explicación era que una inversión había salido mal. Para mayo de ese año ya nadie cobraba”, precisó Pierri, quien presentó una querella en reclamo de 33 millones de dólares en representación de 240 damnificados.

En una investigación iniciada por el fiscal federal Guillermo Marijuan se allanó la casa de Hudson donde se habrían encontrado contratos por 300 millones de dólares.

Si bien el fiscal señaló oportunamente que Forexvan sería propiedad de Curatola, el abogado defensor del agente, Fernando Burlando -a quien DyN intentó contactar hoy sin éxito- señaló que ese operador no tiene relación con su cliente.

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