La mayor estafa en la historia de Wall Street

Bernard Madoff era hasta el miércoles una de las personas más respetadas de Wall Street, pero para sorpresa de todos el ex director del Nasdaq y dueño de una empresa financiera con casi 50 años en el mercado confesó haber estafado a quienes le confiaron su dinero, nada menos que unos 50.000 millones de dólares. Un golpe al corazón del sistema financiero mundial.

El mundo de las finanzas no sale de su asombro: el abrupto final de Lehman Brothers y el salvataje de último momento de Citigroup parecían ser lo peor que podía causar la crisis financiera, pero claramente la estafa de Bernard Madoff, conocida por el público el último jueves, los superó.

Madoff, uno de los personajes más respetados de Wall Street, confesó que su firma de inversiones era una total mentira. Los rendimientos informados no eran reales, estaban dibujados y simplemente se sostenían mediante la famosa “Pirámide de Ponzi”, que consistió en pagarles a los clientes que retiraban sus fondos de Bernard L. Madoff Investment Securities con el dinero invertido por los nuevos clientes.

Esta estrategia absolutamente fraudulenta le permitió sobrevivir muchos años, hasta que la crisis actual y los derrumbes de precios de las acciones a nivel global asustaron a los inversores, quienes comenzaron a retirar en masa su dinero. Por supuesto, en el caso de Madoff no hubo forma de cumplir con todos.

A sus 70 años y con casi 50 de experiencia, Madoff, presidente del Nasdaq en 1990, 1991 y 1993, ha descendido desde el Olimpo hasta el infierno sin escalas y se enfrenta a una pena de 20 años de prisión y una multa de US$ 5 millones.

“Estoy acabado, no tengo absolutamente nada, todo esto es un gran mentira”, les confesó el miércoles pasado a sus hijos, quienes procedieron a denunciarlo.

Madoff fundó Bernard L. Madoff Investment Securities en 1960 y extendió sus tentáculos por todo el planeta. Hasta la semana pasada contaba con 17.100 millones de dólares bajo gestión y tenía entre 11 y 25 clientes, la mitad de los cuales son hedge funds.

El sistema que utilizaba la empresa era el siguiente: Madoff no tenía hedge funds propiamente dichos sino que gestionaba cuentas (managed accounts) de clientes, normalmente grandes gestoras de fondos o bancos privados, que a su vez vendían participaciones a sus clientes.

La mayor de esas cuentas era la del fondo Fairfield Sentry, con un tamaño actual de 7.300 millones de dólares, según cifras de Bloomberg.

El momento de la verdad

Este es el relato que hace la SEC, el organismo que regula el mercado de capitales norteamericano, sobre el momento en que Madoff dio a conocer la verdad:

Martes 9 de diciembre. El autor del posible mayor fraude de la historia, el reconocido financista Bernard Madoff, reunió en su departamento de Manhattan a dos altos ejecutivos de su compañía. Ese día les reveló el secreto mejor guardado durante tantos años. Aunque no se trataba de dos empleados más: eran sus hijos, ante quienes Madoff confesó su culpa. Los hijos vivían ajenos a la mentira.

El testimonio fue tan directo y crudo como revelador. El negocio de asesoramiento e inversión era sencillamente un “fraude”. Con resignación y abatimiento, Madoff tuvo que reconocer a sus descendientes que “estaba acabado” y que no tenía “absolutamente nada”. Era hora de retractarse y de reconocer que todo se correspondía, básicamente, a un modelo de estafa piramidal. “Es todo una gran mentira”, admitió.

Aprendizaje

Debido a su dimensión, la actual crisis está limpiando toda la suciedad que existe en el mercado. Esquemas como el de Madoff, que en épocas normales podían crecer, en estos tiempos estallan.

En la Argentina supimos hace algunos años de una investigación de la Justicia por una estafa similar que habría tenido lugar en el mercado de FOREX, más allá de que nunca se terminó de probar el delito. La protagonista era la firma Curatolla y Asociados, a la que se acusaba de haber armado un fraude que afectó a más de mil argentinos. (Leer nota)

En Colombia, en tanto, se conocieron el mes pasado decenas de casos similares con compañías financieras que prometían altísimos rendimientos.

En lo que respecta al inversor, el denominador común de estos casos de fraude es la cesión de dinero para su administración sin la exigencia de la información necesaria a cambio. Y eso es justamente lo que nunca hay que hacer.

Lo primero y principal que debe hacer el interesado en un producto financiero es controlar el aspecto legal de la inversión: ¿Dónde esta localizada la cuenta? ¿Quién es el auditor de los números de la empresa? ¿Quién regula el mercado donde opera la empresa?

Si todas estas preguntas no son responden satisfactoriamente, directamente no hay que invertir. Si se responden con claridad, entonces habrá que analizar si la inversión es buena o no, pero la parte legal debe estar bien analizada y en eso es fundamental que nos apoyemos en las autoridades regulatorias existentes.

Imagino que a esta altura del post, los lectores se estarán preguntando cómo puede ser que la SEC de EE.UU. no haya descubierto el caso. Es difícil encontrar una respuesta. Seguramente su impericia se analice en los próximos días, pero es necesario aclarar que generalmente los hedge funds, el principal negocio de Madoff, no sufren regulaciones importantes.

Esa es la principal desventaja de estos fondos sofisticados, dado que nos depositan en manos del administrador y si éste se equivoca o me estafa, la pérdida puede ser total. Es así de simple.

Por otra parte, siempre debemos recordar la conveniencia de diversificar, sobre todo en estos momentos de crisis donde nada parece ser seguro. El camino a seguir es dividir nuestro portafolio en diferentes inversiones que no tengan nada que ver entre ellas.

¡Animo y hasta la próxima!

Federico

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