Invertir en bonos corporativos

Quienes cuentan con efectivo en estas épocas de crisis saben que pueden optar por invertir en acciones o en bonos a precios más que atractivos. ¿Pero qué elegir? ¿Qué es lo que más conviene comprar hoy? Mientras el mercado accionario se esfuerza por hacer pie en un escenario de extrema volatilidad, los generosos rendimientos que ofrecen las obligaciones negociables de las grandes compañías se presentan como una apuesta más segura y rendidora.
 
Así lo cree Mark Kiesel, gerente de portafolio de los fondos Pimco. En declaraciones al Financial Times, Kiesel sostuvo que, a la hora de asignar activos, los bonos corporativos de empresas saludables se ubican entre las mejores opciones disponibles.
 
“Los inversores deberían comprar crédito ahora y acciones más adelante. En los últimos 20 años, el índice S& P 500 ha tenido un retorno que está sólo 2% por encima del retorno del mercado de bonos corporativos de grado de inversión, pero sufrió casi tres veces más volatilidad”, explicó.
 
La volatilidad continúa siendo la característica clave del S& P. Mientras trata de encontrar su piso en medio del peor mercado bajista que se pudo observar desde los años ’30, sufre la publicación de nuevos datos económicos negativos, como la apabullante pérdida de 533.000 puestos de trabajo en noviembre en Estados Unidos.
 
Durante noviembre, la marca mínima del S& P mostró una caída de 52% desde su récord de octubre de 2007, superada sólo por los derrumbes del 83% entre 1930 y 1932 y del 54,5% entre 1937 y 1938.
 
No obstante, pese a los sombríos datos económicos de los últimos días, el índice está logrando mantenerse un 10% por encima de su mínimo reciente. Quienes creen que en promedio las acciones ya han encontrado su piso justifican su pronóstico en la enorme caída que observaron las tasas hipotecarias y los precios del petróleo, fundamentalmente.
 
El problema para este tipo de argumentos es que hay muchas razones para pensar que la actual recesión puede empeorar todavía más. Aunque podría pensarse que los precios de las acciones ya han descontado este escenario, no hay garantías de que cuando se levanten del knock-out puedan mantenerse en pie.
 
Al respecto, Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal, hizo muy poco para calmar los nervios del mercado cuando sugirió la semana pasada que el banco central estadounidense podría adquirir bonos del Tesoro de largo plazo para reducir aún más las tasas y ayudar a los deudores hipotecarios a refinanciar sus compromisos para pagar menos en concepto de intereses.
 
Sucede que los inversores en renta fija ya se habían pronunciado: el rendimiento promedio de los bonos del Tesoro cayó a mínimos históricos y el de la deuda corporativa con calificación AA bajó sólo un punto porcentual desde mediados de octubre a 6%.