¿Se acerca el fin del dólar?

Durante los últimos días me llegaron decenas de consultas relacionadas con la posibilidad de que la moneda norteamericana sea reemplazada por una nueva llamada “amero”. Un video colgado en Internet abona esta teoría. Veamos por qué semejante cambio resulta imposible hoy.

Meses atrás un periodista norteamericano decidió divulgar vía Internet un video donde abona la teoría del reemplazo del dólar por el amero, logrando trascender gracias a la profundización de la crisis financiera mundial, que generó pánico y transformó la teoría primero en rumor y luego en preocupación.

Para quienes aún no vieron el video, aquí dejo un link:

http://video.google.com/videoplay?docid=1954933468700958565&hl=es

Como verán, el protagonista apela a la conocida estrategia de confundir datos reales con inventados, sin importarle las víctimas que pueda causar en su camino a la fama.

A propósito, editado para la ocasión, les acerco el análisis de mi amigo Mariano Giménez Uriburu, integrante de la mesa de un banco canadiense en Montreal:

“Si bien dice algunas cosas ciertas, divaga y mucho. Es cierto que China tiene en reservas varios trillones de dólares entre bonos del gobierno norteamericano y cash, y que esto fue y sigue siendo posibilitado por el superávit comercial con USA. Es cierto también que años atrás se habló de una moneda común para el Nafta -compuesto por USA, Canadá y México-, pero el resto del contenido del video es un disparate a la acuarela do brasil.

Aquí les paso un gráfico del último año relativo a la evolución del dólar contra una canasta de grandes monedas del mundo:

 

Esa canasta se compone de la siguiente manera:

EUR Euro 57.6%

JPY Japanese Yen 13.6%

GBP British Pound 11.9%

CAD Canadian Dollar 9.1%

SEK Swedish Krona 4.2%

CHF Swiss Franc 3.6%

Como podrán observar, desde julio hasta la fecha el dólar estadounidense subió 22% contra el promedio de las monedas seleccionadas y no detiene el alza.

Las razones son varias, pero sin duda dos de las más importantes son la confianza que hoy siente la gente por el dólar -que les genera una sensación de seguridad- y la feroz repatriación de capitales estadounidenses.

Ahora bien, muchos se preguntan cómo puede ser que con la gigantesca emisión de billetes destinados a financiar los millonarios planes de rescates bancarios no se dispare la inflación en USA y pierda valor el dólar. La respuesta es que a la oferta de dinero -lo que se está inyectando- la debería acompañar una demanda de dinero creciente para que ese efecto se produzca. ¡Y esto no es lo que sucede!

Por un lado, los bancos no se prestan dinero entre si, lo que deriva en una menor existencia de circulante, dado que, en condiciones normales, el crédito genera un efecto multiplicador muy poderoso. Por el otro, los norteamericanos redujeron su nivel de consumo al punto de provocar una sensible caída de precios.

En consecuencia, podemos llegar a ver datos de deflación en el corto plazo. Por ese mismo motivo es que están cayendo fuerte commodities como el petróleo, que retrocedió más del 50% en los últimos tres meses.

Por supuesto que la tendencia en algún momento puede darse vuelta. Pero para que esto pase, los mercados deberían estabilizarse un poco.

Cuando la calma retorne, tal vez la demanda de dinero crezca un poco y, con ella, la actividad económica, de la mano de los créditos y el consumo.

Y si a esta eventual reversión le sumamos los recortes en las tasas de interés que comenzaron a aplicarse meses atrás, el fenómeno podría desembocar en un fuerte debilitamiento del dólar ¡Pero no tan fuerte como para hacerlo desaparecer! ¡Y menos en el corto plazo!

Recordemos que el mayor temor acerca de la evolución del dólar a nivel global lo tienen gobiernos como los de China y Brasil, países que poseen gran parte de sus reservas en dólares. ¿Les parece que estos gobiernos van a perder sus ahorros sin chistar?”

Como bien dice Mariano desde Canadá, existen muy pocas razones para darle crédito a la teoría del amero.

Pensemos que en los últimos 100 años EE.UU. atravesó unas cuantas crisis y nunca cambió de moneda. Algunas fueron muy fuertes, como la Depresión del
’29, que duró más de 5 años. También las dos guerras mundiales y renuncias o fallecimientos de presidentes.

Entonces, si superó esos momentos críticos, ¿por qué no podría superar el actual?

Recordemos además que Estados Unidos tiene la maquinita de hacer los dólares. Por lo tanto, antes de que desaparezca su moneda vamos a ver mucha inflación.

Finalmente, nos guste o no EE.UU. sigue siendo la principal fuerza productiva del globo. Las empresas más grandes y más innovadoras se encuentran mayoritariamente allí, y eso no lo cambia una crisis financiera, por más grave que sea.

Conclusión: ¡A estar tranquilos con el dólar y a preocuparse por otras cosas!

Hasta la próxima,

Federico

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