Pronostican un nuevo auge de las inversiones inmobiliarias

“Los argentinos se dan cuenta que es más negocio tener la plata invertida en ladrillos que llevarla a bancos internacionales, sobre todo a partir de las quiebras que hemos visto en los últimos días”.
 
Con esa frase, Armando Pepe, titular de la inmobiliaria que lleva su nombre, sintetizó el mensaje de los expositores del 11º Congreso Inmobiliario Internacional realizado los días 18 y 19 de este mes en el hotel Hilton de la Ciudad de Buenos Aires, que reunió a empresarios nacionales y de la región convocados por la Cámara Inmobiliaria Argentina, la Federación Inmobiliaria Argentina y la firma Mundo Inmobiliario.
 
De hecho, aunque se reconoció cierto amesetamiento en lo que va del año para la actividad comercial local, hubo quienes generaron optimismo en el auditorio al asegurar que el sector recobró parte de su vigor paradójicamente a partir de la incertidumbre financiera que se vive a nivel mundial.
 
“Ya desde mediados de agosto se empezó a notar un mayor movimiento en el sector”, señaló Carlos Sotelo, presidente de la Cámara Inmobiliaria. “Algunas operaciones se destrabaron porque la gente ante la incertidumbre busca la inversión más segura”, añadió. Y le reclamó al Estado una política que promueva el crédito hipotecario, hoy responsable de apenas el 2% del financiamiento del sector inmobiliario argentino.
 
A su turno, Juan Carlos Franceschini, de la consultora CDI, mencionó un ejemplo muy reciente donde una crisis impulsó compras de propiedades: detalló que durante la pelea entre el Gobierno y el campo muchos capitales se orientaron a la adquisición de inmuebles en Punta del Este y Montevideo.
 
“La gente prefiere ir a lo seguro y el ladrillo terminó siendo en los últimos años una inversión segura”, insistió. A su juicio, Córdoba, Mendoza, Neuquén y Rosario figuran entre las plazas con mejores perspectivas de crecimiento.
 
De acuerdo con información brindada durante el congreso, las viviendas que más se venden hoy son los departamentos de uno y dos ambientes a estrenar, cuya cotización en los principales barrios porteños se concentra en la banda de los 1.500-1.800 dólares por metro cuadrado. También, las viviendas de alta gama con precios cercanos a los 400.000 dólares.
 
Escasea, por el momento, la demanda de los departamentos de tres ambientes históricamente adquiridos a través de préstamos hipotecarios.
 
No obstante, a pesar de la falta de crédito las ventas podrían verse impulsadas tibiamente de la mano de una tendencia detectada por el Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), que advirtió para el período comprendido entre junio de 2007 y junio de 2008 un alza del 11,3% de los salarios en relación con el valor del metro cuadrado.
 
En rigor, mientras que a mediados del año pasado con un sueldo promedio se podía adquirir el 48,24% de un metro cuadrado de un inmueble a estrenar en Capital Federal, hoy ese porcentaje trepa a 53,69.
 
“Esta variación resulta de un incremento nominal interanual del 28,9% de los salarios y del 15,8% en el caso de los precios de los departamentos nuevos”, se explicó desde la UADE.

De todos modos, la brecha entre precios y salarios aún es enorme: hacen falta unos 9 años de ahorro neto del salario promedio para adquirir un departamento nuevo de 60 metros cuadrados en Capital.