La crisis hipotecaria se contagia a España

Un estudio reciente del FMI trató de medir cuan sobrevaluado está el precio de las propiedades en varios países. Sorpresivamente, no fue EE.UU. el caso más preocupante, sino que estiman que Irlanda, Holanda, Gran Bretaña, Australia, Francia o España tienen problemas más grandes, con precios entre un 20 y un 30% por ciento por encima de lo justificable por los fundamentos. Esto hace temer que el ajuste en los precios de las viviendas pueda comenzar pronto en mucho de estos países y provocar crisis en los sistemas financieros locales, al igual que sucedió en los Estados Unidos.

En la última década, el sector inmobiliario español creció sin pausa de la mano de las bajas tasas de interés. El precio promedio de la vivienda se ha casi cuadruplicado en los últimos 10 años; y en 2006, se construyeron en España unas 750.000 casas, más que en Francia, Alemania y el Gran Bretaña juntos. Un boom muy significativo.

Y como suele suceder en tos períodos de euforia,  las políticas crediticias y de inversión practicadas por los prestamistas fueron demasiado arriesgadas, por lo que existen dudas sobre la solvencia de algunas instituciones financieras. Los préstamos bancarios a las inmobiliarias y constructoras representan casi la mitad del total los créditos, según datos del Banco de España.

Hace unas semanas se conoció la mayor quiebra de la historia española, y es del grupo inmobiliario Martinsa-Fadesa SA, con activos por cerca de 10.800 millones de euros. La superabundancia de viviendas sin vender, condiciones de crédito más estrictas y los temores ante la amenaza de una recesión probablemente debilitarán aún más el sector, lo que puede hacer que la crisis sea aún mayor.