En 2009, se eliminan beneficios de los bonos de Austria

En el artículo 11 de esta norma se indica que los intereses surgidos de cualquier instrumento de renta financiera “cuyo capital pertenezca, directa o indirectamente, total o mayoritariamente, al Gobierno Federal de un Estado Contratante, estarán exentos de imposición en el otro Estado Contratante” en el caso de Ganancias. El artículo 22 contiene una precisión similar respecto del impuesto a los bienes personales.

Pero, desde el año próximo, todos los argentinos que tengan estos títulos deberán pagar el impuesto a las ganancias y a los bienes personales. Dos operadores del mercado financiero expresaron cierto estado de shock por la novedad e indicaron que, por esta jugosa exención impositiva en bonos triple A (que tienen el menor riesgo de default), “la Argentina es posiblemente el principal acreedor de Austria”. “Los bancos, fondos de inversión, empresas e individuos de la Argentina que tenían sus fondos en blanco en el exterior han comprado bonos austríacos”, indicó uno de ellos, que maneja la filial de un banco europeo.

La decisión oficial, comunicada presuntamente a través del vicecanciller Víctor Taccetti, fue adoptada tras la publicación de las denuncias en contra del ex ejecutivo argentino del banco JP Morgan Hernán Arbizu, que administraba fondos de argentinos en el exterior, entre otros, justamente bonos austríacos. El Morgan presentó cargos criminales por presunto fraude bancario contra Arbizu, que trabajó para la división de banca privada de la firma en Nueva York.

El motivo, según el banco, fue que el ejecutivo habría realizado “una transferencia fraudulenta de dinero desde una cuenta radicada en los Estados Unidos, violando las normas del país que rigen las actividades bancarias y financieras”. La repercusión que generó este escándalo llevó a que se decidiera suspender unilateralmente el convenio, lo que seguramente llevará a “una venta masiva de bonos austríacos” por parte de inversores locales, según una de las fuentes privadas.

El apuro oficial para comunicar su decisión ante Austria se debe a que los convenios de doble imposición impositiva deben abandonarse seis meses antes de fin de año para que no sigan rigiendo en el siguiente período fiscal.

“Hay mucha gente colocada en estos papeles porque, aunque rindan un 3 o un 3,5 por ciento, es en euros, triple A y con un spread de 50 puntos básicos más que un bono parecido del Tesoro de los Estados Unidos”, agregaron. La diferencia para los inversores es que la exención eleva el rendimiento real de los bonos austríacos para los inversores casi un 50% por encima de los títulos norteamericanos. Nerviosa, la fuente sostuvo que “habrá que pensar en otras alternativas, tal vez los bonos de Chile, que tienen una preferencia impositiva, aunque no tan generosa, por el control de capitales que todavía subsiste” del otro lado de los Andes.

Desde el costado tributario del ring, el tributarista César Litvin aclaró que, para dejar sin efecto este convenio, “habrá que derogarlo con otra ley”. En cuanto al contenido de la decisión oficial, Livtin señaló que “había un privilegio respecto de otras inversiones dado por este convenio, lo cual ponía en desventaja a otros instrumentos”.