Eduardo Costantini y sus recetas para ser millonario

La semana pasada entrevistamos a esta “leyenda” del mundo de las inversiones latinoamericanas. Los fanáticos de Kiyosaki se hubieran “excitado” al escuchar a Costantini. Los fanáticos de Warren Buffet también. Pero su forma de implementarlas, en esta argentina turbulenta, son únicas e imperdibles.


La vista al Río de la Plata del piso 28 de la torre Consultatio, en pleno centro de Buenos Aires, es impactante. El jueves pasado a las 16 horas Costantini nos recibió en su torre, al principio un poco “apurado” en cerrar la entrevista en no mas de treinta minutos, pero después más relajado, el tiempo se paso sin darnos cuenta y fue una hora y media de una charla imperdible.

¿Por qué estaba Costantini “apurado”? El lunes pasado su empresa de Real Estate salio a la Bolsa de Buenos Aires y recaudo un poco mas de U$ 110 millones. Consultatio es dueña, entre otras propiedades, de la Ciudad Pueblo Nordelta y de algunas de las torres de la zona de Catalinas en el microcentro Porteño. En este marco, se dio la entrevista con Eduardo Costantini que saldrá publicada en forma completa en la edición de la revista Inversor Global de Julio.

Mas allá de hablar algo de economía local e internacional y de su empresa, la charla se puso muy jugosa cuando Costantini nos empezó a contar la historia de cómo hizo su fortuna durante los últimos 30 años en Argentina. Sin dudas un período complicado, varias crisis, marchas y contramarchas, pero como dicen los grandes inversores “en las crisis aparecen las oportunidades”, y Costantini las supo aprovechar.

Comenzó a invertir los 20 años, apenas recibido de economista de la Universidad Católica de Buenos Aires. Eligió invertir en el mercado financiero y en inversiones inmobiliarias, comprando y vendiendo departamentos. Mientras trabajaba en el frigorífico familiar y ganaba algunos pesos, dedicaba todo su tiempo libre a la bolsa y al mercado inmobiliario. Unos años después y con algo de capital ya ganado, Costantini se va a Inglaterra a hacer un Master en economía. Vuelve con pocos ahorros, sigue invirtiendo, sobre todo en el mercado financiero y logra juntar un capital de U$ 200.000 gracias a sus inversiones que comenzaron con solo U$ 4.000.

Allí es cuando asesta su primer gran golpe y logra hacer su primer millón con menos de 30 años. Decide apostar todos sus ahorros y comprar un terreno en la zona del microcentro de Buenos Aires. La idea era construir un edificio allí, pero seis meses después y sin plata para hacer el edificio, recibe una atractiva oferta. Un millón de dólares por el terreno que había comprado por solo U$ 200.000. Por supuesto lo vende y con menos 30 años ya había logrado generar un patrimonio de un millón de dólares con una inversión inicial de U$4.000.

A partir de este momento y durante lo que quedaba de la década del 70 y 80, Costantini puso una empresa de asesoramiento financiero y a pesar que la economía nunca anduvo bien, la volatilidad le permitió hacer buenos negocios financieros para el y sus clientes. Su patrimonio seguía creciendo, sin prisa pero sin pausa.

Pero la mejor inversión de Costantini no había llegado. A mediados de la década del 80 detecta dos empresas que estaban ridículamente baratas: Banco Francés y Terrabusi. Según Costantini, esas empresas estaban consolidadas en el mercado pero por su valor de bolsa no era mayor a los U$ 4 millones cada una. Si bien la economía argentina estaba estancada, Costantini estaba convencido que las acciones en algún momento iban a recuperar valor fuerte (Los fanáticos de Warren Buffet atentos!!).

Por ello, decide comenzar a comprar acciones del Francés y de Terrabusi. Los dueños de estas empresa no entendían porque Costantini compraba tantas acciones y lo llamaban para preguntarle que estaba haciendo. Pero Costantini seguía acumulando acciones. Lo concreto es que estas dos empresas comenzaron a subir su valor de una forma astronómica, sobre todo cuando en la década del 90 asume Menem e instaura su economía pro mercado.

A inicios de esta década decide focalizar todos sus esfuerzos en Banco Francés, vendiendo Terrabusi y llegando a ser dueño de un poco mas del 20% del Banco, gracias a que el valor de la acción no paro de oscilar y Costantini no paro de comprar en los puntos mínimos de la cotización de la acción. La “siembra” de todos estos años tuvo su cosecha final, cuando Costantini, algunos meses antes de la crisis del Tequilla en el 95, decide vender todas sus acciones cuando el Banco Francés valía algo mas de U$ 1.000 millones.

Tres meses después de vender, surgió la crisis del Tequilla en México y el valor de la empresa se volvió a pulverizar nuevamente, pero Costantini ya había hecho su fortuna y seguramente su mejor inversión. Compro una empresa barata, la esperó y en el momento adecuado la vendió.

A partir de ese momento, si bien siguió realizado inversiones financieras, se volcó de lleno a la inversión inmobiliaria. Realizando varias inversiones muy exitosas, pero sin duda la mas importante es el mega emprendimiento de la Ciudad Pueblo Nordelta, en la zona de Tigre de la Provincia de Buenos Aires.

¿Cuál fue la receta de Costantini para lograr esto en una economía tan turbulenta? No asumir nunca deuda, es decir, no tomar nunca apalancamiento y ser paciente y esperar ante las crisis. A diferencia de la “receta” para hacer dinero en Estados Unidos, Costantini es un convencido que en Argentina nunca se puede asumir deuda, ya que esto es muy peligroso en una economía muy inestable. Esto sin lugar a dudas reduce la rentabilidad de sus inversiones, algo que el admitió que es cierto, pero que estaba dispuesto a hacerlo así para reducir riesgos. Mal no le fue. Por ello, decidió sacar a la bolsa a Consultatio, para seguir invirtiendo sin deuda.

Toda una historia de uno de los inversores mas exitosos de la argentina, que hoy está dedicado mas que nada al arte, mediante el museo MALBA, que fundó unos años atrás y se constituyo en un museo emblemático de la ciudad. No te pierdas la entrevista completa en la próxima edición de Julio de la revista Inversor Global, tiene momentos imperdibles la charla!

Hasta la próxima!

Federico

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  1. norberto metrikis

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