¿Se viene un nuevo corralito?

Para que la presión de los lectores no se dispare les adelantamos las conclusiones, no hay motivos para tener una gran preocupación. ¿Pero por qué? ¿Qué diferencias tiene la situación respecto a la de fines de 2001?

En primer lugar, el problema de 2001 y 2002 era que los bancos tenían que devolver depósitos en dólares (en su mayoría), mientras que sus préstamos originalmente denominados en dólares se volvían incobrables, primero por la recesión del 2001 y luego por la devaluación de comienzos del 2002.

El hecho de que los depósitos actuales sean en pesos y no en dólares y que no haya una convertibilidad es una diferencia importante. Si fuera necesario ahora el Banco Central podría emitir pesos para otorgar préstamos (vía redescuentos) a los bancos, algo que no podía hacerse en 2001.

Además, los bancos tienen ahora una muy buena posición de liquidez, al contrario de fines de 2001, cuando tenían una posición comprometida luego de varios meses de caída continua de los depósitos.

Por otro lado, a fines de 2001 se habían acumulado desequilibrios macroeconómicos, a diferencia de la actual coyuntura, que cuenta con superávit fiscal, superávit externo y altas tasas de crecimiento, aunque la inflación en un problema que no debería minimizarse.

La falta de confianza del público está generada en cuestiones políticas y no económicas. Si el gobierno continúa cometiendo errores y esta desconfianza no cede o aumenta si podemos comenzar a entrar en terrenos más peligrosos, pero falta tiempo y un deterioro muy importante para se llegue a una situación así.