“Inversores ángeles”: ¿Existen los financistas no carroñeros?

Así titulo el portal de noticias minutouno.com la nota sobre el club de inversores de IG que hizo El Cronista el jueves pasado. Este sitio, dirigido por la “eminencia” periodística Samuel “Chiche” Gelblung, siempre se las arregla para armar títulos sensacionalistas. Pero la nota realizada por el más recatado diario estuvo interesante para difundir las actividades de los clubes de inversores en la Argentina.

Decía el portal minutouno.com, “Se trata de inversionistas que, con una lógica distinta a la que impera en los ámbitos financieros, aportan capital a empresas con gran potencial de crecimiento”. Sensacionalista tanto el título como la explicación, pero válido para comunicar las actividades del Club de Inversores de Inversor Global (IG).

Llevar adelante esta tarea no es para nada fácil ya que insume mucho tiempo, ponerse de acuerdo entre los miembros, algo que no siempre es fácil. Además hay que invertir en capital emprendedor, lo que no es “soplar y hacer botellas”. Conseguir proyectos atractivos, conocer a los emprendedores, planificar el futuro, retornos, y lidiar con obstáculos y contratiempos es una constante de nuestro trabajo diario.

Sin embargo, no deja de ser una tarea enriquecedora y realizadora, a la que dedico mucho tiempo, porque estoy convencido que a largo plazo el Club brindará alegrías a todas las partes involucradas: inversores, emprendedores, instituciones y a la comunidad en su conjunto.

Pero para que esto se lleve a la realidad es importante que el se conozca y que los emprendedores e instituciones sepan de sus actividades. Por ello, son muy positivas las noticias y coberturas que están apareciendo en los medios durante las últimas semanas. Acá, les reproduzco una muy interesante nota que nos hicieron unos días atrás y que es muy buena para ilustrar las actividades de los clubes en argentina y en el mundo.

Más información:
http://www.minutouno.com/1/hoy/article/75078-Inversores-ángeles-¿Existen-los-financistas-no-carroñeros/

www.cronista.com

Artículo aparecido en El Cronista el jueves 10 de abril y reproducido por el portal minutouno.com, entre otros:

Desde la década del veinte que los emprendedores alrededor del mundo cuentan con una “ayuda divina” para financiar sus negocios. Y no necesariamente es que asistan a algún tipo de templo donde un pastor les provea su bendición para la bonanza de sus proyectos. Paradójicamente, ese auxilio es algo más pragmático. Estamos hablando de los famosos “inversores ángeles”, tal como se los bautizó en el mercado. Se trata de aquellos que invierten en un emprendimiento o empresa para hacerla crecer a cambio de una participación accionaría.

Si bien el fenómeno comenzó con inversores aislados, hoy es cada vez más común que se agrupen en asociaciones o clubes. En mercados como el norteamericano y el europeo, en los que estas prácticas son muy populares, el fenómeno de que “dos son más que uno” comenzó hace tan sólo 10 años. Acostumbrado al rezago, en el mercado local recién empieza.

Por lo pronto, acá sólo existen dos entidades que lo llevan a cabo, sumadas a los inversores individuales y a los llamados venture capital o fondos de capital de riesgo. Se trata del Club de Inversores Ángeles de Inversor Global (IG) y el Business Angel Club del IAE. Ambos, aunque con modelos diferentes, tomaron experiencias de EE.UU. para su organización. En el primer caso, Federico Tessore, director de IG, cuenta que “la incitativa surgió hace un año cuando nació el club, que está formado por 30 miembros que invierten en forma conjunta”.

Para eso, explica, “hemos estructurado un fideicomiso en el que recaudamos u$s600.000”. El ejecutivo destacó que la ventaja de trabajar en conjunto es que al ser inversiones de alto riesgo – por lo general se invierte en la primera etapa del proyecto – se diversifica en costos y evaluación. “El monto promedio de inversión es de u$s100.000”, dijo y agregó que ya han evaluado 50 proyectos y que se están por cerrar unos cuatro.

Por su parte, Mariano Ruani, director ejecutivo del grupo del IAE, señaló que “el club rige bajo la figura de asociación civil y cuenta con 100 miembros, la mayoría graduados de la institución”. En este caso, los inversores, aunque estén nucleados y evalúan los emprendimientos en conjunto, tienen la opción de invertir de modo particular. El club tiene alrededor de 15 proyectos activos y prevén sumar entre 6 y 8 proyectos más para fin de 2008. “El mínimo para invertir es de u$s20.000”, precisó.
En ambos casos, la rentabilidad “aceptable” que se desea alcanzar en cada proyecto financiado está en el orden del 30% anual, quedándose con una participación que varía en promedio entre el 10% y 30% de la empresa financiada. Eso sí, si el proyecto fracasa, es decir no gana, la pérdida es asumida por los inversores. Además, no hay cobro de comisiones para entrar.

Para ganarse el cielo

Ahora bien, ¿qué hay que hacer para conseguir la bendición de estos inversores? En primer lugar, coincidieron ambos ejecutivos, el proyecto, además de ser innovador, tiene que tener un fuerte potencial de crecimiento. Tessore lo ejemplificó de esta manera: “si se invierte en un proyecto u$s 100.000, en un plazo de entre 5 y 8 años se espera sextuplicar la cifra”.

A su vez, deben ser emprendimientos de empresas locales, con potencial de venta a una firma del mismo rubro internacional o más grande que ella.

Sin embargo, aunque todo parezca celestial, la realidad es que son procesos muy lentos de llevar a cabo. Los directores señalaron que tendrían que existir más incentivos fiscales y legales desde el Gobierno para fomentar este tipo de inversiones.

De todas maneras, Ruani advierte que “esta práctica recién asoma porque en el país no hay una cultura capitalista arraigada y el emprendedor recién se anima y aprende a entablar negociaciones con este tipo de inversores”.

Sin embargo, más optimista, reconoce, que el fenómeno se está expandiendo. “Hoy nos llegan a razón de 10 consultas por mes”. En esta línea, agregó que “una alternativa serían programas desde el estado, como los que se llevan a cabo en el viejo continente, que tiendan a coinvertir y participar en los riesgos y de ese modo, poder financiar proyectos más grandes”. De hecho, en el exterior el monto promedio de inversión duplica al local.

Con todo, desde el Gobierno, mediante la Agencia Nacional de Inversiones (Prosperar), se prometió para este año instrumentar programas de apoyo al desarrollo de este mercado.

Ojalá las actividades del club se conozcan cada vez más. Y no sólo aparezcan proyectos interesantes sino también otros clubes que permitan a los emprendedores argentinos crecer y crear cada vez mas empleos y riqueza.

¡Hasta la próxima!

Federico

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