Beneficios y riesgos de los nuevos ETF sofisticados

En un principio, los ETFs originales representaron una herramienta excelente para los inversores individuales. La posibilidad de replicar los movimientos de un índice, con bajos costos y la flexibilidad de operarlos como a una acción cualquiera, implicaba que traían lo mejor de ambos mundos: la diversificación a bajo costo de los fondos de inversión, y la agilidad y flexibilidad que implica una acción individual.

Sin embargo, esta industria explotó en nuevas ofertas durante los últimos tiempos y, durante 2007, la cantidad ofrecida al mercado se duplicó con respecto al año anterior, mientras que el monto de dinero administrado se incrementó exponencialmente desde 65 mil millones de dólares en 2000 hasta 600 mil millones durante el año pasado.

Evidentemente, este panorama de mayor oferta presenta enormes oportunidades para el inversor calificado, que ahora cuenta con opciones para implementar con facilidad inversiones de tipo más complejas y sofisticadas, que antes sólo estaban accesibles para los administradores de grandes fondos de inversión.

Sin embargo, para quienes no tienen los conocimientos suficientes para evaluar las características de los nuevos instrumentos, estos ETF pueden provocar decisiones erróneas o poco convenientes.

Han proliferado, por ejemplo, nuevos instrumentos que utilizan deuda en su cartera para apalancar los rendimientos de un determinado ETF y otros compuestos íntegramente por derivados cuyo respaldo no está ya compuesto por los activos de la cartera subyacente.

Por ese motivo, resultan menos confiables en cuanto a su performance y menos confiables en cuanto a su solvencia en caso de problemas. La industria de los ETF ofrece, ahora, la posibilidad de invertir en pequeños y sofisticados sectores del mercado que replican estrategias que intentan mejorar el rendimiento de los índices.

Para poder utilizarlos inteligentemente, hay que analizar con cuidado las características de cada instrumento en particular, y no conformarse con evaluar el nombre y su pequeña descripción.

En cuanto a los nuevos ETF que replican pequeños sectores del mercado, como tecnología o arquitectura de Internet, muchos inversores cometen el riesgo de pensar que como están colocando el dinero en un sector con fuerte crecimiento de demanda y diversificando en diferentes acciones, no están asumiendo el riesgo que plantean estos activos.

Sin embargo, nada más alejado de la realidad. Si bien es cierto que diversificar entre diferentes compañías reduce mucho el riesgo comparado con elegir una sola empresa del sector, el riesgo de que ese sector de la economía no prospere, o de que sus acciones estén sobrevaluadas no es evitable mediante esta estrategia.

Existen muchos casos de sectores que resultaron ser malas inversiones durante muchos años. A su vez, el riesgo de un sector es diferente y a menudo mayor (dependiendo del sector en cuestión, claro) que el del mercado en general, y quienes apuesten a estos ETF harían bien en recordar este aspecto.

Para estos nuevos instrumentos alternativos, que intentan superar el retorno de un índice mejorando la selección de su cartera mediante diferentes estrategias que hacen a criterios técnicos o fundamentales, el inversor deberá tener en cuenta algunos aspectos específicos.

Estas modernas herramientas, por lo general, tienen mayores costos asociados, con lo cual deberán ser capaces de superar el retorno de los índices luego de pagar estos gastos, que no sólo son aquellos relacionados con su sino que también pueden incluir otros de transacción, dado que resulta habitual que estos cuenten con menor liquidez que los tradicionales.

Además, no resulta conveniente basarse en los resultados teóricos que la promotora del ETF le muestra en sus cálculos, sino que es una idea mucho más sólida esperar un tiempo para que hayan cotizado durante un período suficiente en el mercado, de manera de poder evaluar si son mejores o no que los que replican al índice en forma tradicional.

Es importante tener siempre en mente que una mayor cantidad de opciones no implica que se deba elegirlas de por sí. Para quienes pretendan el eficiente camino de una cartera diversificada, de bajo costo que replique el movimiento de determinados índices, los ETF tradicionales, simples y muy baratos siguen resultando la mejor opción.