Los inmuebles en las finanzas personales

Aunque una persona tenga en la actualidad buenos ingresos, planificar las finanzas personales apunta a la administración de largo plazo, pensando incluso en el retiro. Es que como dicen varios estudios sobre el tema, “quien planifica sus finanzas personales, ahorra y el que ahorra, invierte”. Educarse en el tema y proponerse objetivos precisos de ahorro e inversión puede mitigar la angustia que implica pensar en el futuro.

El Dr. Noussan, especialista en el tema, aporta una visión amplia cuando reflexiona sobre el tema: “las finanzas personales no tienen como objetivo principal hacer más ricas a las personas sólo por la riqueza en sí.

El verdadero fin es mejorar la calidad de vida. Tener en claro los objetivos personales y familiares y su vinculación con el dinero, le da un sentido a nuestra vida y lo pone en el contexto de nuestra realidad financiera. Ayuda a concretar planes específicos y ahorra muchas angustias futuras”.  

Quizás como un legado por parte de nuestros ancestros inmigrantes, el valor de la solidez de la propiedad como sinónimo de seguridad frente a los avatares económicos, se encuentra firmemente arraigado en el acerbo cultural de gran parte de nuestra sociedad.

Tras las sucesivas crisis la gente volvió a pensar en los inmuebles como una de las inversiones más seguras. Este sentimiento no sólo es válido para la “casa propia” que alberga la vida familiar, sino que también pesa a la hora de decidir el destino de inversión de los ahorros.

Por un lado existe una alta propensión a la adquisición de viviendas que en nuestro país llega a niveles del 75%. Este fenómeno se experimenta en todos los estamentos de la pirámide social, a tal punto que en los estudios de nivel socioeconómico que hace la Asociación Argentina de Marketing no se considera una variable útil para la segmentación, por tratarse de un comportamiento que se repite en toda la sociedad independientemente de su lugar en la escala social.

Por otro lado, históricamente los argentinos han ahorrado en ladrillos. Esto no sólo tiene fundamentos subjetivos en base a las expectativas de los agentes económicos.

Un estudio del CEMA que evalúa el retorno y la volatilidad de distintas inversiones en las décadas de 1980 y 1990 determina que, desde la objetividad de la técnica económica, una participación razonable de los productos inmobiliarios en las carteras de inversiones de los argentinos sería del 60% (Schefer, Ricardo; ¿Conviene invertir en “ladrillos”?).

El ladrillo es una inversión adecuada para depositar los ahorros de quiénes tienen mayor aversión al riesgo y preferencia por rendimientos razonables. Para los propensos al riesgo, aparece como una alternativa interesante de diversificación.