Escuchando a Buffett

Claramente, resumir en una nota de corta duración todos los conceptos valiosos de semejante documento sería una tarea prácticamente imposible. Así que resulta muy recomendable visitar el link, en el que se puede acceder no sólo a la última sino también a todas las ediciones de la carta desde 1977:

http://www.berkshirehathaway.com/letters/letters.html

En cuanto al último documento, hay un párrafo que merece especial atención por la importancia de los conceptos que encierra. A la hora de evaluar la performance de Berkshire Hathaway y de las acciones en las que ha invertido el capital de la firma, Buffet hace una aclaración simple y poderosa.

“Debería enfatizar que no medimos el progreso de nuestras inversiones por los movimientos de precios de un determinado año”, dice y enseguida aclara que prefiere concentrarse en dos aspectos diferentes: la evolución de los resultados de las empresas y su posición competitiva.

Esta aclaración podría resultar desconcertante para quienes no conocen en profundidad el pensamiento de Buffet. ¿Cómo no medir la performance de las acciones en base a su precio? ¿En base a qué evaluarlas entonces? ¿Están equivocados entonces la gran parte de los inversores e incluso los administradores profesionales que miden su rendimiento en base a los precios de los activos?

Las respuestas a estas peguntas pasan por la diferencia en los horizontes temporales que manejan la mayor parte de los participantes del mercado y la lógica que aplican Buffet y sus seguidores, a quienes se los podría agrupar como partidarios de la escuela de valor.

Las medidas que utiliza el presidente de Bershire Hathaway para evaluar sus inversiones, evolución de las ganancias y de la posición competitiva de las empresas, son medidas del valor de las acciones, no de su precio.

Buffet sabe que, con el correr de los años, precio y valor convergerán a niveles similares. Por lo tanto, es el valor lo que le preocupa y no la cotización de sus acciones.
Esto le permite actuar, independientemente de la opinión de las mayorías sobre la conveniencia o no de determinadas operaciones, utilizando su propio juicio. De esta forma, se ha convertido en uno de los inversores más exitosos de la historia, aprovechando los momentos para comprar barato y vender caro, una estrategia tan simple como rentable, que está al alcance de casi cualquier persona con un nivel medio de capacitación y la voluntad de investigar a fondo las estrategias más exitosas.