El sistema financiero se va consolidando a seis años del default

Durante 2007, el sistema bancario  argentino acompañó al crecimiento de la economía, mostrando claras señales de recuperación, entre ellas, puede mencionarse que se obtuvieron no sólo mejores resultados en la actividad básica de intermediación sino también mejoras en términos patrimoniales, de riesgo y de calidad de activos, tanto a nivel agregado como a nivel individual. Por otro lado, el sistema bancario en su conjunto sufrió la turbulencia internacional desatada en julio con la crisis de las hipotecas en EE.UU. Pese a ello, cerró el año con un balance positivo.

Analizando el caso particular del sistema bancario consolidado, finalizado 2006, se observa una tendencia alcista no sólo en la evolución de los activos, que crecieron un 16%, sino que tanto el crédito al sector privado como las ganancias ajustadas se incrementaron, 34% y 22,5%, respectivamente. Por otra parte, los depósitos privados crecieron 22,3% mientras que en el caso de los créditos públicos el  incremento fue de 21%.

En materia de riesgos, también hubo mejoras durante 2006. Por un lado, disminuyó la exposición al sector público. Por otro, disminuyeron los descalces fundamentales de la actividad bancaria, a saber: el de la tasa de interés real y el de moneda.

Respecto a 2007, puede mencionarse que el sistema bancario en su conjunto tuvo un buen desempeño pese a la turbulencia en los mercados internacionales desatada en julio. En este sentido, los depósitos totales del sector privado crecieron, hasta julio, a tasas interanuales de 26%, luego a 23%. Cabe mencionar que hubo un cambio en la composición de los mismos, dado que los depósitos a plazo (que crecieron hasta julio a 25% interanual, derrumbándose éste a 12%) se redujeron fuertemente, mientras que los depósitos transaccionales o bien de cuentas corrientes y caja de ahorro (que mantuvieron su crecimiento alrededor de 28%) se expandieron en gran medida.

Por otro lado, luego de la turbulencia internacional se observa que los depósit os en dólares crecieron más fuertemente que los denominados en pesos. Este es un punto complejo ya que existe argumentos sólidos que sostienen que el sistema debería estar más desdolarizado para evitar los conocidos problemas de descalce.

Pese a lo mencionado anteriormente, el sistema bancario argentino tiene aún un largo camino por recorrer para alcanzar, al menos, los valores previos a la crisis de 2001.

En este sentido, hoy en día, los créditos al sector privado y al sistema productivo son bajos. Sin embargo, cabe destacar que hubo un cambio en el patrón de comportamiento del sistema bancario, dado que exhibe una tendencia a otorgar mayor cantidad de créditos a las empresas, comportamiento débilmente observado años anteriores.

Puede concluirse, que el sistema bancario argentino va por el camino correcto. Sin

embargo, debe actuar en función de mejorar aún más su posicionamiento respecto al riesgo como así también debe ofrecer mayores opciones de financiamiento no sólo al sistema productivo de mayores tamaños de firmas sino también a una mayor cantidad de Pymes que son relevantes para el nivel de actividad y para el empleo.