Reflexiones sobres las burbujas e Internet en un café de Palermo

El Domingo fui a desayunar en el bar del museo Evita, que esta en Gutiérrez y Lafinur, en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires. No sólo me queda a una cuadra de casa, sino que también tiene una terraza estupenda, perfecta para tomarse un buen café con leche y leer todos los diarios del domingo acompañado del espectacular sol matinal.

Llegue a las 10.15hs y ya había unas cuantas mesas ocupadas. Antes de pasar
a la segunda página del diario La Nación y de empezar a disfrutar
del café, me “enganché” en la conversación de una
mesa vecina. Juro que no suelo hacer esto, una práctica medio “chusma” ¿no?
Pero, la conversación, sin quererlo me atrapó. Era la mesa de al lado
y estaba muy pegada a la mía.

Lo que me llamó la atención de la conversación de mis vecinos
era lo que parecía la voz de tres jóvenes hablando de Internet y de
la fuerza de las comunidades y de cómo se podía aprovechar este momento
histórico que estábamos viviendo y temas relacionados.

No pude aguantar la curiosidad de saber quiénes estaban hablando de este
tema un domingo a las 10 (estaban atrás mío) y no me quedó otra
que averiguarlo. Me di vuelta, obviamente provoque un silencio automático
en su conversación (los tres me miraron fijo como preguntando si necesitaba
algo). Efectivamente pude comprobar que eran tres jóvenes de unos treinta
años, cada uno con su laptop, hablando apasionadamente de Internet.

Después de “hundirme” en el diario nuevamente para tratar de
simular que no estaba interesado en la conversación (el hecho de darme vuelta
fue muy evidente), seguí escuchando con atención.

Pude deducir que los tres no se conocían mucho, se trataban con algo de respeto,
algún que otro chiste de salón para aflojar el ambiente, y algunos
intercambios de opiniones e ideas, que no llegaban a discusiones porque recién
se conocían, pero eran diferencias que me atrevo a pronosticar que están
sembrando alguna que otra discusión inevitable y saludable en el futuro.
Sin lugar a dudas, eran “tres proyectos de socios” de algún nuevo
proyecto de Internet vinculado al nuevo boom de los proyectos Web 2.0.

La situación me llamó muchísimo la atención y me pareció que
estaba viviendo un “deja vu”. Inmediatamente, me identifique con Desmond,
de la serie Lost, cuando en la tercera temporada (que me tiene atrapado) da a conocer
que, en cierta forma, puede viajar a través del tiempo o pronosticar el futuro
acordándose de situaciones que ya vivió.

Justo había visto el capitulo que tocaba este tema el sábado a la
noche, así que lo tenía mas fresco que nunca. Después de un
instante de duda y de un trago de café que logro despabilarme, volví a
la realidad. Salí de la Isla de Lost y retorné al bar-museo Evita
y a mis vecinos tecnológicos.

La situación la había vivido, pero casi diez años atrás
en pleno boom de Internet. Me acordé de lo que ocurría entre 1999
y 2001, cuando la burbuja de Internet provocaba que el 99% de los jóvenes
argentinos de entre 20 y 30 años pensaran en lanzar algún proyecto
relacionado con la web. En esa época, no conocía a un solo grupo de
amigos universitarios donde no se estaba gestando algún nuevo proyecto revolucionario.

Lo que pasaba en ese entonces, era lo mismo que estaba viviendo este domingo en
el bar de Palermo. Grupos de tres a cinco amigos, o no tanto, que se sentaban en
un bar y comenzaban a charlar y a tirar ideas de que podían hacer para aprovechar
la nueva revolución.

Así, nacieron empresas como Patagon, Mercado Libre, Gauchonet, Starmedia
o miles más. Como seguramente estarás pensando, luego de la explosión
de la burbuja a fines del 2001, el 90% de esos proyectos desaparecieron o quebraron.

Pero la fiebre de esos tres años es difícil olvidar. Recuerdo perfectamente
reuniones en las casas de varios de mis amigos donde llegamos a barajar las ideas
más locas. Por suerte, o no, no lo se, nunca llegamos a lanzar nada. Pero
la ansiedad que generaba en su momento el hecho de no participar en esta fiebre
era enorme.

Esa ansiedad era la misma que pude percibir en los tres chicos que estaban armando
su nuevo proyecto este domingo. La verdad es que me impacto mucho, más aún
si tomamos esta situación particular, que puede ser individual y no representar
una tendencia, con noticias que estuvimos conociendo en los medios durante el segundo
semestre de este año. Algunos ejemplos:

  1. MercadoLibre salió a la bolsa y logró una valuación de
    750 veces sus ganancias. Algo increíble algunos años atrás
    por parte de una empresa latinoamericana.
  2. Hace un par de años ya que Google compró YouTube por U$ 1.600
    millones, apuntando al sector de las redes sociales y de los contenidos generados
    por los usuarios. Ambos son ejemplos de una nueva camada de aplicaciones Web a
    las que se suele agrupar bajo el nombre de “Web 2.0”.
  3. La increíble historia de Facebook, que hoy vale un tercio de lo que cuesta,
    por ejemplo, Coca Cola. Facebook todavía no está en el mercado bursátil,
    pero esa valoración astronómica se estableció hace unos dos
    meses, cuando Microsoft compró el 1,6 por ciento del sitio Web por 240 millones
    de dólares (lo que da el valor total de 15.000 millones de dólares).

Entre quienes piensan que los valores actuales (especialmente el de Facebook)
son desproporcionados están medios como The New York Times y Wired. El primero
se pregunta en un reciente artículo cómo Google, que superó hace
poco los 700 dólares por acción, vale ahora más que IBM, una
compañía con ingresos ocho veces más grandes que los de la
reconocida empresa de búsquedas.

Wired, por su parte, señala que “nadie en sus cabales le daría
una valoración de 15.000 millones de dólares a una empresa como Facebook,
a menos que esa persona trabaje en Facebook”. Quién tiene la razón
es algo que sólo el tiempo podrá dilucidar.

Conclusión: Este fenómeno que se está dando
en el mundo desarrollado, ya llega a nuestras tierras, como lo demuestra el ejemplo
de los tres jóvenes apasionados del bar de Palermo, pero como también
lo prueba el éxito de empresas como MercadoLibre.

Si bien hay valuaciones difíciles de justificar, las compañías
de Internet apuntan a modelos más sólidos y que generan ingresos.
Esto las hace mucho más fuertes que sus compañeras de hace diez años
atrás, por lo que nos lleva a pensar que todavía es muy pronto para
hablar de burbujas. Pero, como inversores, llegó el momento de empezar a
elegir compañías relacionadas con la Web en nuestro portafolio.

¡Ah!, ¿No me digas que te quedaste con la intriga acerca de qué estaban
armando los tres jóvenes entusiastas del barrio de Palermo? Si te digo que
no lo escuche, no me crees ¿no? Sí, por supuesto, no pude captar la
idea 100%, pero era algo relacionado con crear un sitio donde la gente pueda armar
reuniones, de trabajo, familiares o de amigos, un modelo muy participativo, nada
mal ¿no? Esto ya pasó a ser espionaje Web.

¡Hasta la próxima!

Federico

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